domingo, 18 de diciembre de 2011

Freddie, por favor diles que ¡no soy delincuente!

Félix Morriña

Necesito escribir, como quien necesita heroína. Rememoro ahora como si fuese mi testamento o mi aportación al mundo. Entonces era tan sólo un chico de 10 años en Puebla, un 17 de octubre de 1981 viendo a Queen en el estadio Ignacio Zaragoza, sin entender prácticamente nada. Me llevaron mis tutores y primos como adelanto a mi cumpleaños décimo primero (20 de noviembre). Según mis protectores, todo estaba muy bien salvo el apañón de la tira después del concierto. Yo tuve que sufrir todas las penurias hasta que los liberaron. Fue la primera vez que sentí el poder del Estado.
Durante el show, en el que Queen interpretó 23 rolas, varias del entonces álbum en turno The Game, la gente no se comportó a la altura de las expectativas, porque le aventaban zapatos, orines en bolsas de plástico y tantas pendejadas más al guitarrista Brian May, porque en una de las canciones, el cantante Freddie Mercury salió con un enorme sombrero de charro, provocando molestias del respetable, porque pensaban que se estaba burlando de la idiosincrasia mexicana, lo cual no era cierto. La banda estaba verdaderamente apache, como se decía entonces.
Pese a eso que logro recordar, la entonces propositiva Radio Éxitos dijo que el concierto había sido todo un suceso y que la raza se comportó bien. Pasado poco más de un lustro, me leyó en un periódico de circulación nacional mi padrino Bernabé Mendoza la presentación de Queen en el estadio de Wembley y de inmediato saqué mis discos de vinil. Para entonces ya me habían regalado y comprado en ediciones gringas A Kinf Of Magic, A Day At The Races, The Game y Sheer Heart Attack.
Años más tarde adquirí Queen II, The Works, A Kind Of Magic, Hot Space, A Night At The Opera y News Of The World, que luego pasarían a la historia y a otras manos, gracias a las mujeres que han compartido su vida conmigo. Todos esos discos, terminarían aportando algunas canciones para la edición en video de Queen. Live At Wembley Stadium del sábado 12 de julio de 1986, que ahora llega a mis manos en DVD para conmemorar el 25 aniversario de su salida. El material en cuestión trae un disco compacto extra con el concierto del día previo al grabado de manera oficial, en el que la banda integrada además de los dos mencionados, por el bajista John Decon y el baterista Roger Taylor, ejecutaban el mismo set list y usaban el mismo vestuario, conocidos por todos los seguidores del grupo inglés.
En aquel entonces, Queen estaba realizando el Magic Tour (A Magic Show), el que a la postre sería el último con Freddie Mercury, cuya voz jamás sería superada por cantante alguno en el mundo de la ópera rock. El disco dos de esta edición de lujo, que además integra un cuadernillo especial con fotografías alusivas al concierto en el estadio de Wembley, y las caricaturas de cada uno de los integrantes de la banda, contiene material extra como las entrevistas a Brian May y Roger Taylor en este 2011 para celebrar 25 años de existencia de este producto dirigido magistralmente por Gavin Taylor. También hay datos concretos de cómo se llevaron a cabo dos de los conciertos más completos en estadios que se hayan grabado.
Mientras escribo esta columna y el DVD deja escuchar y ver de manera azarosa “Bohemian Rhapsody”, “Crazy Little Thing Called Love”, “We Will Are Rock You”, “We Are The Champions”, “Another One Bites The Dust”, “Now I’m Here” y “God Save The Queen” (todas cantadas en 1981 en Puebla) me sumo en una profunda nostalgia por los buenos tiempos, ésos que ya no están más, en especial si este fin de año me quedaré con las manos vacías gracias a “Lolita la de Hacienda”.
Sucede que la semana pasada fue una de las peores en mi vida porque fue llamado por el Servicio de Atención tributaria (SAT), para ponerme a mano con mis adeudos, notificándome que me quedaría sin cena de Navidad y fin de año. Por Dios, si no debo tanto para que me traten como delincuente y me dejen varado sin más que comer como cualquier día del año. Por si fuera poco, esos cabrones me pasaron al piano para registrar cada una de mis huellas digitales, para luego grabar el iris de mis dos ojos y después sacarme fotos de frente. ¡Ni en Almoloya, ni en Barrientos me hubieran tratado así!
En este momento, Freddie Mercury canta a todo pulmón en el video del concierto “I Want To Break Free” y yo le hago segunda voz. No puedo soportar tal depresión que reviento las bocinas del estéreo. Odio, rencor, maldiciones, resentimiento, nostalgia e impotencia se mezclaron al grado de gritar a los cuatro vientos: Freddie, por favor diles que ¡no soy delincuente! Pero no hubo contestación, por lo que puse enseguida “Under Pressure” para calmarme.
El disco doble Queen. Live At Wembley Stadium. 25th Anniversary Edition ha alcanzado para amortiguar el golpe asestado por Hacienda, pero dudo mucho que pueda volver a sonreír como lo hice el 17 de octubre de 1981 en el estadio Ignacio Zaragoza, al terminar lo que sería el primer concierto internacional que me cambió la vida: Queen en Puebla. ¡Dios salve a la Reina!


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