martes, 6 de diciembre de 2011

Dos buenas noticias: "Mozzer" en México y el nuevo libro de Héctor Zagal, "Gente como uno"

Félix Morriña

Como lo he dicho en múltiples ocasiones, Morrissey es para muchos cuarentones, lo que The Beatles significa para la historia universal de la música. Como lo escribí en su momento en esta columna, publicada entonces en El Diario, Morrissey está presente en la vida de todo amante del cambio sonoro en el idioma de Shakespeare. Morrissey y The Smiths crearon lo que años después se llamaría Brit Pop, movimiento músico social que en los años 90 tuvieron como máximos exponentes a Pulp, Blur y Oasis. Todos ellos, le rinden pleitesía directa e indirectamente a The Smiths.
            El motivo por el cual vuelvo a escribir de Morrissey es porque esta de nueva cuenta en tierra azteca para ofrecer seis conciertos, dos en el Distrito Federal y cuatro en provincia. En esta ocasión, el artista británico se presentará en espacios reducidos para interactuar con sus más fieles seguidores. Serán conciertos muy intimistas y por cierto muy caros para la situación que vive el país, pero los fan han dicho que no importa el costo del boleto con tal de presenciar uno de los mejores recitales de este 2011.
            Como he escrito en otras ocasiones, para todos aquellos que no saben quién es Morrissey, les puedo recordar que se requiere meter en una misma licuadora al escritor irlandés Oscar Wilde, al actor estadounidense James Dean y al Rey del Rock, Elvis Presley, mezclados con altas dosis de whisky y mucha, muchísima vena inglesa. El resultado será una música que va del neo punk rock, al new wave, pasando por el pop y el romanticismo musical a la Lord Byron. Nadie se salva de adorar alguna canción del elegante cantautor. Morrissey representa para la música contemporánea un ente artístico a seguir para todos aquellos que piensan que en el rock no hay glamour, elegancia extrema, educación y cultura universal.
Sin lugar a duda escucharemos rolas de los álbumes You’re The Quarry (“First Of The Gang To Die” y “Irish Blood, English Heart”), Your Arsenal (“We Hate It When Our Friends Become”), Viva Hate (“Suedehead”), Ringleader Of The Tormentors (“You Have Killed Me”) y una selección especial de su periodo con The Smiths: El homónimo de 1984, Meat Is Murder (1985), The Queen Is Dead (1986) y Strangeways, Here We Come (1987). Como de los recopilatorios Hatful Of Hollow (1984), The World Won’t Listen y Lourder Than Bombs, ambos de 1987 y el álbum en vivo Rank (1988).
Cabe recordar que Steven Patrick Morrissey vino por vez primera a México como parte de la gira ¡Oye Esteban!, promocionando el contenido de su álbum Maladjusted allá por 1997 en el Auditorio Nacional. Para la segunda ocasión, entrado el siglo XXI (2002, si mal no recuerdo), publiqué en la sección Cultural de Milenio Diario, la reseña del recital efectuado en el Palacio de los Deportes, el cual fue toda una delicia, entre otras cosas porque vimos a un Morrissey entero y con un aire de superioridad visual, corpórea y sonora que sólo él puede ejercer.  La elegante acreditación de ese concierto yace en el refrigerador de la casa, junto a otras 70 de estrellas de la música contemporánea, a la espera de que abra alguna botella de escocés para proporcionarme hielos.
Seguro usted nunca creerá que Morrissey sea un célibe completo, porque nadie puede vivir de esa manera, pero la leyenda cuenta que nuestro ente creativo no tiene pareja sentimental y sexual pública; es un artista reconocido por cuidar minuciosamente su vida personal y en sus conciertos hay más “hombres” que mujeres. Durante los conciertos, los únicos que intentan subirse al escenario para intentar interactuar con él, son los del sexo masculino con sentimientos groupies o de esos que se asumen con amplios sentimientos femeninos muy desarrollados.
También es sabido que Morrissey ha brindado su apoyo durante gran parte de su vida a PETA (People For The Ethical Treatment Of Animals), la organización que cuida de los derechos de los animales y cuyo lema es “Los animales no son nuestros para comer, vestir, experimentar o usar para entretenimiento”. Se dice que desde niño, Morrissey ha sido parte del veganismo, una filosofía basada en el respeto y no consumo de animales.
Si de plano no conoce nada de Morrissey o no tuvo dinero suficiente para comprar el costoso boleto del DF, le recomiendo adquiera por cualquier medio, el Very Best OF Morrissey, sacado a la venta en abril de este mismo año, el cual contiene versiones de temas clásicos en audio y video completamente remasterizados, entre ellos, “Everyday Is Like Sunday”, “The Last Of The Famous International Playboys”, “Suedehead”, “Tomorrow”, “My Love Life” y “November Spawned A Monster”. Esta joyita debe estar en su fonoteca, conozca o no al maestro, porque tarde o temprano algún amigo invitado suyo a casa le pedirá alguna rola.
            Las fechas de las presentaciones de Morrissey, según su página de Internet, son: El lunes 5 de diciembre en la Arena de Monterrey; el miércoles 7 y jueves 8 de diciembre en la Plaza Condesa del Distrito Federal (DF); el sábado 10 en el Complejo Cultural Universitario de Puebla; el lunes 12 y martes 13 en el Teatro Diana de Guadalajara. Todos sus recitales empezarán a las 20:30 horas. Los boletos tienen un precio de 880, 1250 y 1350 pesos en el Plaza Condesa del DF; para Puebla tienen un monto desde los 380 a mil 280 pesos y para Guadalajara van de los 350 a los mil 250 pesos. En el DF se agotaron lso boletos desde hace más de dos meses.
La banda que le acompaña está compuesta por el guitarrista Boz Boorer, el seis cuerdas Jesse Tobias, el bajista Solomon Walker y el baterista Matt Walker. Vayamos a ver al gran Mozzer para despedir este angustiante año como merece, con bonísima música de The Smiths (1982-1988) y su larga y espléndida carrera solista iniciada de 1988 a la fecha, en donde ha grabado 11 discos en estudio e igual número de recopilatorios.
Pasando a otro tema, recién me llegó un correo electrónico del promotor cultural Eduardo Fragoso Salomón invitándome a la presentación del libro del doctor en Filosofía Héctor Zagal, Gente como uno, en la librería Gandhi de Coyoacán el pasado viernes 2 de diciembre. Desafortunadamente no pude asistir por razones laborales y porque tenía cita pactada con el poeta Pedro Salvador Ale para charlar sobre su reciente viaje a su natal Córdoba, Argentina, en donde habían operado a su progenitora. Luego de ese episodio, me doy a la tarea de consultar sobre el contenido del libro y me llevo la grata sorpresa que es una novela acorde a los tiempos sobre “gente decente”: Blancos refinados, elegantes, religiosos, aristócratas, ricos y racistas que tienen injerencia en la vida pública nacional.
            Aún no leo el libro y ya estoy interesado en entrevistar a Zagal, porque el correo es muy completo al señalar que es una crítica mordaz a la alta sociedad mexicana. El autor desenmascara sin misericordia los turbios entresijos del poder. En él se habla del exquisito botín que significa manejar a su antojo el mercado político y cultura nacional. Los sitúa en las residencias de Bosques de Las Lomas, Santa Fe y San Pedro de los Pinos, en donde se delimita el futuro del país.
            Gente como uno denuncia con sarcasmo y humor negro algunos secretos de esas familias decentes: La vergonzante homosexualidad, la devoción a la Santa Muerte, la siembra de favores políticos, la violencia intrafamiliar, la decadencia de los linajes de abolengo, los tratos con obispos, la explotación sexual. En Gente como uno se oyen los ecos de Oscar Wilde (La importancia de llamarse Ernesto), de Carlos Fuentes (Las buenas conciencias), pero al final impera la parodia de Los Buddenbrook de Thomas Mann”, así los comparte en el correo el buen Eduardo Fragoso Salomón, por lo que de entrada invita de inmediato a leer el libro.
            Sobre su libro Héctor Zagal dijo: “¿Por qué escribí esta novela? El detonante fue un pequeño suceso. Visité a un conocido en sus oficinas situadas en un edificio muy elegante del rumbo de Santa Fe, en el DF. Me asomé desde la ventana para disfrutar de la maravillosa vista del Valle de México. A los pies del edificio alcancé a entrever unas casitas con bonitos techos rojos. ‘No sabía que aquí hubiera un pueblito con casitas típicas’, comenté. Mi anfitrión me respondió con una sonrisa: ‘Son casas de lámina, es una ciudad perdida, pero la administración del edificio les pintó los techos de rojo para que no afearan la vista’”.
            El académico de la UNAM, del ITAM, de la Universidad Panamericana e integrante del Sistema Nacional de Investigadores, agregó que según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en el 2010, se registran 52 millones de mexicanos viviendo en situación de pobreza, es decir, el 46.2 por ciento de la población. El Coneval indica que la línea de bienestar es de dos mil 114 pesos mensuales en áreas urbanas, y de mil 329 pesos en áreas rurales. El 52 por ciento de los mexicanos viven con menos de eso. Un 20 por ciento no llega siquiera a los 700 pesos mensuales.
            “¿Qué haría con 700 pesos mensuales? México es un país racista —añade Héctor Zagal—El 54 por ciento de los mexicanos afirma que se insulta por el color de piel y un 20 por ciento de la población no estaría dispuesto a vivir con personas de otra raza. Visitemos un restaurante elegante y observemos la clientela y el personal que labora en él. ¿Dónde están los morenos? De meseros, claro.
“Hace un par de meses, justo cuando la novela en la imprenta, entablé una charla afable con un muchacho que repartía volantes afuera de la universidad donde trabajo. Tras unos minutos, el chico se animó a preguntarme: ‘¿Por qué ustedes los ricos miran con desprecio a los pobres?, yo sólo estoy haciendo mi trabajo. ¿Qué pretendo con mi novela? Pues, al menos, que al acabar de leerla, la gente diga: ‘Yo no quiero ser así’”, de esta manera concluye el coautor de AMLO: Historia política y personal (Random House, 2004), sobre su reciente novela, la cual debemos conseguir a la brevedad.



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