domingo, 15 de julio de 2012

Eugenio Mira y Xavi Giménez, dos propuestas fílmicas españolas


Félix Morriña

¿Qué hacer cuando se tiene un hijo de 17 años con todos los problema sociales y un patrón de conducta completamente destructivo? ¿Lo metes a un reformatorio, o un internado, o lo corres de casa? ¿Qué hacer si después de un tiempo tratas de recuperarlo antes de que sea un autómata, un sometido, o un traumado debido a los métodos de tortura de supuestas instituciones respetables para reeducar a los hijos? Si a eso le sumas que la madre los abandonó haces años, ¿qué hacer?
            Parecen ser las interrogantes del novel cineasta catalán Xavi Giménez (Barcelona, 1970) planteadas en su primer filme titulado Yellow, cruzando el límite (2010), el cual narra las vicisitudes de un padre con su único hijo, quien no respeta ninguna autoridad, no ama a su padre porque lo culpa de que su madre los haya abandonado, le importa poco la vida y por lógica el colegio. Sus amigos terminan por abandonarlo porque a sus progenitores les causa bronca su mala influencia. Las drogas, la música y el internet son sus fugas y fieles compañeros hasta que el tutor lo mete a un tratamiento en un internado para corregirlo.
            Resulta que en ese internado, lo que mejor hacen es cambiar la conducta de los jóvenes problema a través de métodos de tortura y sometimiento, pero nadie lo sabe fuera del instituto, hasta que alguien que trabaja dentro lo socializa por medio de la red y correos electrónicos a los propios padres que sienten se han liberado de un problema para entrar a otro. Incluso una de las chicas que fue sometida a esas torturas físicas y sicológicas se suicida.
            El cineasta parece decirnos con su película que en España es toda una bronca poder controlar a los hijos de esta primera década del siglo XXI, porque no hemos sido capaces de ofrecerles un mejor mundo, pero al mismo tiempo trata de balconear a las instituciones que ofrecen tratamientos de control y sometimiento con bases tan ortodoxas como primigenias, que no son las óptimas por supuesto. Luego entonces, ¿cómo resolver esta problemática en constante crecimiento? Xavi Giménez nos da la respuesta básica: La comunicación verbal cara a cara, la de quitarse las máscaras y decirse padre e hijo lo que sienten para poder resolver la bronca.
            Cabe destacar que Xavi Giménez es un experto en iluminación y un talentosísimo fotógrafo cinematográfico, que ha trabajado en esas disciplinas con Carlos Atanes, Jordi Mollá, Oriol Ferrer, Alejandro Amenábar, David Carreras, Nacho Cerdá, Brad Anderson y Antonio Banderas, entre otros, por lo que si usted amable lector cinéfilo al ver Yellow, cruzando el límite encuentra por momentos que a la historia le faltó algo para cerrar el círculo es precisamente porque el tipo requiere de mayor experiencia en la dirección de actores y fortalecer los guiones. El de esta película lo escribió Pere Sabalis I Nadal.
La música escogida de Macaco, más los buenos actores Marcel Borrás, Fernando Guillén Cuervo, Adam Jeziersky, Irene Escolar, Junio Valverde, Elena Furiase y Gonzalo Ramos, entre otros, hacen de los 90 minutos que dura la película, su mejor atractivo y se le augura futuro dentro del séptimo arte. Puede disfrutarla en formato DVD, mismo que puede conseguir con su distribuidor autorizado.
Pasando a la segunda propuesta fílmica, también en DVD, el director Eugenio Mira Juliá (Alicante, España, 1977) nos presenta en Agnosia (2010) una historia de espionaje industrial en la Barcelona de finales del siglo XIX, donde la hija de un empresario óptico guarda el secreto de una fórmula para crear un lente de largo alcance para rifles de alto poder, pero ella no es fácil de seducir y persuadir, además de que sufre la enfermedad que da título a la película.
Una maquiavélica empresaria, otrora socia del industrial óptico, desea quedarse con todo el jugoso y productivo negocio de las armas y para ello ejecuta un plan perverso sin importar los costos y vidas humanas ultimadas durante el proceso. Es más, llega a montar un teatro clínico para sacarle la fórmula a la enferma protagonista, cuyo único deseo es amar y ser correspondida. Para que este juego perverso se concrete, la empresaria pone en el escenario a dos hombres que se disputarán el amor de la heredera. Uno de esos hombres ya es su prometido y el otro ocupará su lugar en los momentos clave de la cinta.
El director del filme logra ponernos justo en la época, con todo el ambiente y escenografías catalanas, como también en el uso del lenguaje. La película está bien trabajada y cumple su cometido, gracias a las actuaciones de Eduardo Noriega, Félix Gómez y Bárbara Goenaga, quienes son los personajes que arman el trío amoroso. Es un drama que atrae en estas temporadas vacacionales. ¡Que las disfruten!

Twitter: @fmorrina

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