domingo, 8 de julio de 2012

Complace primera edición del Viña Real Fest


Félix Morriña

Varios nos preguntábamos la noche del sábado pasado si el hecho de llevar un festival de rock a un recinto como el Pepsi Center del WTC le restaba rebeldía, enrarecido sentimiento subterráneo, lo convertía en un circo mediático y un encuentro fresa, demasiado light como sucedió con la primera edición del Viña Real Fest, puede que tengan razón, pero a estas alturas del partido, también es válido que las bandas participantes, sea cual sea su historial y propuesta, tengan la posibilidad de tener la mejor infraestructura para dar a conocer lo mejor de su trabajo creativo, y aún mejor, que se escuchen como cualquier banda propositiva del mundo, y eso, afortunadamente sucedió el sábado 7 de julio en el complejo mercantil de la colonia Nápoles de la capital federal.
            Para los que no lo sepan, el Pepsi Center del World Trade Center (WTC) es un recinto de lujo con todo lo necesario para conciertos masivos, es un espacio cómodo, ideal e idóneo, con atenciones personalizadas que espantan y al mismo tiempo agradan (te dejan con la boca abierta), al grado de que no te la crees y piensas que el rock ya se jodió, ya se endulzó y ahora en cualquier momento pasa a ser parte, ya no de la canasta básica del entretenimiento, sino del cada vez más superfluo y barato negocio de la música comercial. Dirían los ortodoxos: ¡Qué horror!
            Para los que están acostumbrados a los hoyos funkies, a lo grasoso de los pisos de galerones abandonados, a la banda tercermundista con boletos a precios de risa, o entradas gratis vía el portazo en colonias suburbanas, el Pepsi Center es un sueño neoyorquino a la vuelta de casa, un espacio sólo concebible en los programas de televisión del llamado primer mundo. Sucede que ahora todos tienen la posibilidad de vivir esa experiencia sin tapujos, sin prejuicios y sobrellevando el clasismo defeño en un terruño otrora para los capos industriales.
Con tan sólo 450 pesos, el boleto más caro, porque el más barato fue de 350 y muchos revendedores tuvieron que venderlos entrada la tarde noche a 100 pesitos, más los insumos etílicos, el joven rockero en ciernes la pasó súper de las 14 horas a cerca de la media noche del sábado pasado. Los que compraron los  boletos en 100 pesos les fue más chévere porque llegaron para ver a las bandas estelares del cartel, como fueron Salvador y Los Eones, División Minúscula, Los Estrambóticos, Jumbo, Plastilina Mosh y los argentinos estelares de Los Caligaris. Los que llegaron desde el inicio vieron a bandas noveles que pueden dar el salto con los años, como son Summer Glam, Red Búffalo, Oh! Que la Canción, Messiah, Gaspar Anzures, Marlish, los aplaudidos Ideología Vigente y La Fridha, quienes hicieron lo suyo para agradar y quedar bien parados. Todos gozamos y prácticamente se llenó el foro.
Puede decirse que el Viña Real Fest tiene la intención de acercarse al Festival Vive Latino, en cuanto a infraestructura y sonido se refiere, incluso en el Pepsi Center está mejor porque se desarrolla en interiores, evitando a toda costa el frío, o el calor, o la lluvia. Claro está que la diferencia se basó en que se llevó a cabo solo en un día y con una programación de bandas débil por ser el primero de una larga saga. También está la ventaja de que en la zona está repleta de ofertas mercantiles de todo tipo y con mucho transporte, por el simple hecho de que está en una de las colonias más importantes de la Ciudad de México y sobre la Avenida Insurgentes.
La pregunta de ¿a quién no le gusta ser bien tratado y recompensado con buena música en un entorno muy grato? Yo creo que a nadie, así que si este festival fue llevado a este espacio, yo lo aplaudo y apoyo. ¿A quién le importa a estas alturas que el rock haya sido domesticado y metido con facilidad a la canasta básica del entretenimiento masivo? Yo creo que a nadie, más a los que ya sufrimos todas las penurias de este larguísimo proceso que es la historia del rock mexicano en más de tres décadas. Por supuesto que eso no quiere decir que hayamos perdido el cariño por los hoyos funkies, donde todavía existen bandas aguerridas haciendo su lucha desde las cavernas, desde lo subterráneo, desde lo más profundo del México bruto. También a esos les aplaudo la resistencia, pero en definitiva el Pepsi Center es una belleza que eleva al rock al nivel que merece.
Además, nadie dice nada que bandas como Misfist, The Creatures (con Siouxsie Sioux, cantante de The Banshees), BB King y Motörhead, entre otras leyendas, hayan tocado en lugares como el Hard Rock de Polanco, cuando lo importante es lo que traen, lo que ofrecen y lo hacen bien en un entorno aparentemente ajeno a su idiosincrasia y terruño. En Nueva York, las bandas “pesadas” tocan en sitios como el Pepsi Center, así que señores rockeros sufridamente ortodoxos, déjense de pendejadas y disfruten de la comodidad de sitios que nos ofrecen las transnacionales. ¡Queremos un sitio así en varias partes de la provincia mexicana!

fmorrina@yahoo.com.mx
Twitter: @fmorrina

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