domingo, 26 de febrero de 2012

Un “encontronazo” verbal con el "Botello" Sergio Arau en Ocoyoacac


Félix Morriña

Luego del excelente concierto ofrecido hace una semana en la explanada principal de Ocoyoacac dentro de las festividades del Carnaval 2012, organizado por la administración del alcalde perredista Joel Cerón Tovar, charlamos con el cantante, guitarrista y compositor de Botellita de Jerez, Sergio Arau en el bar “La Cuba”, sobre su quehacer creativo dentro del séptimo arte, sobre su residencia en Los Ángeles, California, sobre la familia y sus proyectos más allá del grupo que lo catapultó en el ambiente artístico allende las fronteras mexicanas.
            De entrada Sergio Arau dijo que sufrió tremenda crisis emocional y creativa cuando cumplió 50 años de edad. No supo a qué se debía, sólo recuerda que estaba muy resentido con lo que había vivido a lo largo de medio siglo de existencia y que no sabía cómo resolverlo. “Estaba muy enojado con todo y con todos y no sabía muy bien por qué, pero ahora que cumplí 60 años de edad y que la gente me dice que no pasan por mí los años, les digo que sí me siento de esa edad y que respondo a las necesidades propias de la gente que tiene 60 años. Sin duda me cuido mucho, además de que no me excedí mucho en mis tiempos, ¡ja, ja, ja, ja, ja! Ahora lo que me hace falta son más novias, ¡ja, ja, ja, ja, ja!”, acotó con tremendas risotadas el compositor de “La invasión”.
            Y ya que hablamos de esa canción dolida, dolorosa para todos los que en algún momento de nuestra vidas nos llegamos a quedar solos, ya sea porque nos abandonaron, ya sea porque nos abandonamos y vivimos día a día en la completa reflexión en solitario, Sergio Arau explicó que no toca esa canción cuando hay integrantes de su familia, porque les recuerda momentos tortuosos. Para los que seguimos la carrera de Sergio Arau y del resto de los integrantes de Botellita de Jerez, nos atrevemos a decir que “La invasión”, incluida como la quinta rola del disco de vinil de Sergio Arau y Los Mismísimos Ángeles (1989) viene a ser como “Stairway To Heaven” de Led Zeppelin, es decir, nunca la tocaron después de cierto tiempo, por considerarla dañina para la salud mental de sus integrantes.
“De hecho ni la canto en público, o trato de no hacerlo. Han pasado ya muchos años desde que la toqué por última vez. Ya no recuerdo cuándo fue esa ocasión. Lo que he hecho es ensayarla en privado para no olvidar la letra, ni la canción, ni el sentimiento que provoca. Además, tengo pensado revivirla a través del comic. Debo buscar los avances de ese comic en mi casa de Los Ángeles, California, donde vivo. No sé dónde están con exactitud, pero una vez que los encuentre trabajaré en el comic. Seguro esa canción revivirá de esa manera”, enfatizó con vaso de vino tinto en mano y una sonrisa de oreja a oreja.
            “Primero entró por debajo de la puerta/ fue al otro día después de que te fuiste./ Y yo me la pasaba todo el tiempo en una silla sentado/ con la mirada en la puerta y la esperanza en tu vuelta./ Sentí su entrada, por eso percibí/ cómo invadía la casa poco a poco/ su llegada fue tímida y discreta,/ luego parece que tomó confianza./ Y yo me la pasaba todo el tiempo en una silla sentado/ con la mirada en la puerta y la esperanza en tu vuelta./ Comenzó a meterse en los rincones/ en los hoyos de la pared descascarada,/ me recordó el comportamiento de los gases/ imagino la casa como un tanque./ Y yo me la pasaba todo el tiempo en una silla sentado/ con la mirada en la puerta y la esperanza en tu vuelta./ La invasión ya casi era total/ los lugares más íntimos faltaban/ el buró con tus fotos y la cama/ ahí se acercaba con más dificultad./ Y yo me la pasaba todo el tiempo en una silla sentado/ con la mirada en la puerta y la esperanza en tu vuelta./ Todo se detuvo, la invasión estaba hecha/ tu ausencia había llenado nuestra casa/ giré la silla, lo hice lentamente/ y me senté de espaldas a la puerta/ en la pared la mirada y mi esperanza en la nada./ En la pared la mirada y mi esperanza en la nada./ En la pared la mirada y mi esperanza en la nada,/ no sé por qué te fuiste, por qué me abandonaste/ sin ti mi cama es ancha, como dijo Joan Manuel Serrat./ En la pared la mirada y mi esperanza en la nada, tu ausencia me derrumba, tu ausencia me apachurra. En la pared la mirada y mi esperanza en la nada,/ no te vayas, no me dejes, no me abandones, negra…”.
            Esta canción fue compuesta luego de haber grabado tres discos con Botellita de Jerez. Arau se separó una larga temporada del grupo por diferencias personales. En la portada del disco Sergio Arau trae una máscara negra como homenaje a los luchadores mexicanos y su inseparable guitarra con el símbolo nacional. Esa misma lira la usó en el concierto de Botellita de Jerez efectuado el lunes de la semana pasada en Ocoyoacac. Dicha seis cuerdas viajó en la cajuela de un taxi de Tlalpan a la explanada del municipio mexiquense. El conductor ni idea tenía de qué joya estaba transportando. Cosas de la vida.
En aquella época, Los Mismísimos Ángeles estaba integrado por el guitarrista, corista y periodista cultural, Óscar Sarquiz, el seis cuerdas Salvador de la Fuente, el baterista Alfredo Velázquez y el bajista Chucho Mendoza. De ellos se sabe poco. También el compositor de “Tres caídas”, “Amor al rastro”, “Hoy traigo al diablo por dentro”, “Cuando me dices que no”, “De hecho”, “No me late la tira” y “Se siente” contó que está a punto de dirigir una nueva película, se llamará Estrellita Marinera basada en la obra de 1999 de la escritora Laura Esquivel, quien se encargó del guión. De paso recomendó que consultara el contenido del documental sobre migración Cosecha del imperio, donde participó en la dirección junto a su esposa Yareli Arizmendi, pero quitaron los créditos por un problema con los productores. En ese documental entrevistaron a voces autorizadas sobre el tema, entre ellos al filósofo y lingüista Noam Chomsky.
Por otro lado, Sergio Arau dijo que trabajó en el cartel del filme de Duncan Bridgeman I Giant Leap, el cual no se conoce en México, pero que hará lo posible por darlo a conocer. Cabe recordar que Arau fue director del filme Un día sin mexicanos, en donde pone de manifiesto su punto de vista sobre la migración latina en la Unión Americana. Sin duda, a sus 60 años de edad, Sergio Arau seguirá dando mucho de qué hablar. Estemos el pendiente.


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