viernes, 24 de febrero de 2012

La historia musical de Diana Ross en álbum doble


Félix Morriña

A sus 67 años Diana Ernestine Earle Ross, mejor conocida como Diana Ross, sigue dando de qué hablar pese a que su último disco en estudio I Love You salió al mercado en el 2006. Siempre dentro de los cánones musicales light de buen gusto que marcan el estándar o crossover (que van de las fusiones del pop, soul, funk y jazz). Su vida también ha sido de esa manera, sin sobresaltos y marcando el sueño americano. Ella representa el buen vivir para muchos sajones, en especial a los miembros ricos de raza negra.
Queda claro que sus inicios con The Supremes a los 15 años de edad no fueron tan fáciles como mucho suponen, pero ella supo sobrevivir a todos los embates, al grado de convertirse en una mujer exitosa a nivel internacional, salvo ese caótico episodio de inicio del Siglo XXI cuando intentó revivir a The Supremes con una gira titulada Return To Love, donde sus anteriores compañeras Mary Wilson y Cindy Birdsong le dieron la espalda cuando se enteraron que Diana Ross ganaría la ostentosa cantidad de 15 millones de dólares, mientras que ellas ganarían entre uno y dos millones de dólares, respectivamente.
Pese a ello, Diana se encaprichó y salió de gira con Lynda Laurence y Scherrie Payne, sustituyendo a las integrantes originales, lo cual enfureció a la audiencia, al grado de que sólo vendieran pocas entradas para nueve presentaciones en diversas ciudades de la Unión Americana. Después de ese pasaje Diana se dedicó a producir, actuar y hacer escasas presentaciones. Por esa etapa salieron al mercado los discos Blue (2006) y el mencionado I Love You del mismo año. Antes de finalizar el siglo XX, Diana Ross grabó algunos discos que no estuvieron editados en Estados Unidos, como A Very Special Season (1994), Voice Of Love (1996) y Gift Of Love (1997, sólo editado en Japón) y algunos exclusivamente para los gringos, como Making Spirit Bright (…), luego llegó el silencio.
El motivo por el cual abordamos en esta columna a Diana Ross es porque acaba de salir Diana Ross, The Greatest, el cual contiene en dos discos 44 temas (22 por cada hostia plateada) que resume la historia musical de la cantante, actriz y productora. Según los expertos en Diana Ross este álbum doble representa para los seguidores de la intérprete de “Baby Love”, “Love Child”, “Come See About Me”, “Stop! In The Name Of Love”, “Reflections”, “The Happening”, “You Can’t Hurry Love”, “Where Did Our Love Go” y “You Keep Me Hangin’ On” (todas cantadas con The Supremes, incluyendo “I’m Gonna Make You Love Me” que la cantó también con The Temptations) un selecto y plausible recorrido que los sitúa en el momento y lugares exactos de cuando fueron difundidas.
Esos expertos, con los cuales coincido, indican que las nuevas generaciones interesadas en conocer el pasado musical del sonido Motown y posteriormente del crossover pueden acercarse a este álbum doble para enterarse, no necesariamente de manera cronológica, cómo se hacía música durante los primeros años de la segunda mitad del siglo XX. Además de la etapa Motown de Diana Ross, hay en este producto duetos importantes dentro de la carrera exitosa, tanto de la artista en cuestión, como de los acompañantes. Hablo en específico de Lionel Richie, Michael Jackson, Marvin Gaye, Ray Charles y Rod Stewart, quienes obtuvieron buenos dividendos y éxito en su momento.
Diana Ross con Lionel Richie cantan “Endless Love”; con Michael Jackson interpreta “Ease On Down The Rod”; con Marvin Gaye “Stop, Look, Listen (To Your Heart)” y “You Are Everithing”; con Ray Charles “Big Bad Love” y con Rod Stewart “I’ve Got A Crush On You”. Hay una canción en concierto en este álbum doble, se trata de “What A Wonderful World” de junio de 1989 en el Wembley Arena de Londres, Inglaterra, la cual muestra a una Diana Ross en plenitud de capacidades sonoras.
En resumen, este trabajo de recopilación de los tantos que existen en torno a la figura de Diana Ross, oficiales o piratas, permitirán a los arriesgados jóvenes veinteañeros que le escuchen a pensar que es sumamente aburrido, pero habrá sin duda algunos que digan todo lo contrario y aprecien la calidad vocal de soprano de Diana Ross. Los que de alguna manera crecimos escuchándola, nos permite refrescar la memoria y tararear algunas canciones que fueron parte nodal de nuestro acervo sonoro en las décadas de los años 80 y parte de los 90. De antemano, es oportuno volverla a escuchar ahora que murió una de las mejores cantantes de este género, Whitney Houston, para que recordarnos que la calidad musical debe continuar.


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