jueves, 28 de junio de 2012

"El desliz" de Nina Galindo, un homenaje al cine de oro mexicano desde el blues


Félix Morriña

“El desliz nació de una fantasía que se vino gestando en la inquieta mente de Nina. Desde que era una adolescente sintió gran atracción por el cine mexicano, por la época de oro del cine nacional, por las divas de la pantalla grande, pero principalmente por las cancioneras. Siempre quiso ser Toña La Negra, hasta que esa fantasía no cupo, desbordó su mente y su alma y tuvo que aflorar”, de esta manera presentó la cantautora blusera Nina Galindo su reciente producción discográfica que integra 14 estupendas canciones como un homenaje a esa época del séptimo arte nacional.
            La intérprete de “Perdida” de Chucho Navarro; “La mujer del puerto” de Manuel Esperón; “Viajero” de Luis Alcaraz; “Amor de la calle” de Fernando Z. Maldonado; “Cada noche un amor” de Agustín Lara y “Callejera” de Carlos Crespo, entre otras que incluye este material editado y producido por Discos Pentagrama en este año dijo que la idea nació una tarde de otoño de 1995 en la colonia Roma, entre galletas de mantequilla y un buen café de grano, teniendo de fondo musical a Tin Tán, justo cuando llevaba a cabo una reunión de trabajo de pre concierto. De pronto, sin más, Nina Galindo se sentó en su lugar, sin decir palabra tomó su café, se inclinó para dar un trago y al levantar la mirada tenía en los ojos la chispa detonadora de ideas que al salir de sus labios se convirtió en una obsesión que concluyó en El desliz.
            “Quiero grabar un disco de boleros dije y los muchachos estallaron en carcajadas por el nerviosismo, pero sabían que hablaba en serio y en ese momento comenzó el vía crucis más divertido de mi historia musical. Pasaron los meses y del tema nadie se acordaba, o al menos nadie decía nada, cuando otra tarde en el mismo departamento de la Roma, en condiciones más o menos similares a la anterior, sólo que ahora eran galletas Marías, salí de la habitación con un papelito en la mano para decirles:
“‘Éstas son las rolas que quiero grabar, así que hay que conseguirse las versiones originales, porque las vamos hacer blues’. La primera vez el personal se puso muy nervioso e incluso hicieron cola para ir al baño. Todos estaban abrumados, algunos decían que iba a ser un resbalón en mi carrera, pero otros dijeron que se trataba más de un desliz, de ahí el nombre del disco”, argumentó la cantante.
            Las rolas que les mostró al guitarrista Jorge García, al bajista Guillermo Serna, al pianista Ernesto Gómez Solana y al baterista Federico Luna eran “Cancionera nací” de Cantarell; “El último deseo” de Laura Abitia; “Te vendes”, “Aventurera”, “Pervertida” y “Ven acá” de Agustín Lara y “Bonita” de Luis Antonio Alcaraz, con lo cual quedaron prendados al proyecto, en el que además invitaron en la trompeta a Chilo Morán, a los saxofonistas Hugo Leyva y Miguel Ángel Samperio, al bajista José Luis Montiel; a otro pianista, Felipe Ferrer y en los bongoes a Carlos Tovar, con lo cual el producto terminó siendo una excelente aportación al blues desde el bolero.
            Quizá les suene raro, pero detrás de El desliz de Nina Galindo está escondido el disco From The Craddle de Eric Clapton, según Jorge García Montemayor, el arreglista y guitarrista de esta hostia plateada. “Una noche de insomnio, los duendes le hablaron a Nina Galindo. From The Craddle de Eric Clapton sonaba en el estéreo, aquél que hace meses tocara a Tin Tán. Nina descubrió con sorpresa que podía cantar algunos temas seleccionados con la base del disco de Clapton. El material llegó a mis manos y aparentemente los duendes también, entonces comencé a crear todos y cada uno de los arreglos del disco. Claro estaba que no se trataba de copiar a Clapton, el asunto era crear un blues que mantuviera el estilo de Nina Galindo y que no se perdiera la esencia original del bolero”, acotó García Montemayor.
            Para la realización de El desliz Nina Galindo contó con el apoyo de José Antonio McGregor, Armando Chacha, Lorenzo Chávez y Fernando Hijar, miembros de la Dirección General de Culturas Populares del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), quienes metieron al disco dentro del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMYC) para poder invertir en su producción. Da mucho gusto saber que este tipo de proyectos tengan el apoyo de las instituciones culturales, porque como muchos saben, cuesta mucho trabajo conseguir dinero para maquilar este tipo de trabajos discográficos.
            Atrévase a sumergirse en las cálidas aguas del blues abolerado de El desliz de Nina Galindo. ¡Hasta la próxima!

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martes, 26 de junio de 2012

Dos antologías imperdibles, la historia musical cubana y la de Quentin Tarantino


Félix Morriña

Si usted no cuenta con una memorable colección de música cubana o no tiene alguna de las compilaciones que se han hecho luego del boom del Buenavista Social Club de finales del siglo XX y principios del presente, le recomiendo una que acaba de salir al mercado titulada Cuba, la antología (Music Brokers, 2012), un álbum triple que además de los ya tradicionales maestros incluye a otros que pertenecen a otros géneros musicales, como la trova y las nuevas propuestas sonoras de los grandes músicos de la isla, aún bajo la fortísima influencia política de los hermanos Castro Ruz.
            En Cuba, la antología convergen los mismo Omara Portuondo, Elíades Ochoa, Rubén González, Ibrahim Ferrer y la Afrocuban All Stars que Silvio Rodríguez cantando “Fidelidad” al lado de Compay Segundo; los Jóvenes Clásicos del Son interpretando “Guajira en descarga”; Pérez Prado ejecutando “Aquellos ojos verdes”, “Silbando mambo” y “Mambo N. 5”, como también el inolvidable Beny Moré acariciando con su voz las notas de “Cinturita” y Celia Cruz arrancando energías de otros cuerpos en “De Cuba para México”, “Nostalgia habanera” y “Ven Bernabé”.
            Por supuesto no puede faltar La Sonora Matancera con “Sabrocito así” y “Besito de coco”, como tampoco Bebo Valdés y Buika con “Bahía negra” y la misma Buika pero con Chucho Valdés cantando “Somos”. Vamos, este disco de 36 canciones distribuidas en tres discos si bien no representan una bosquejo general de lo que se hace en Cuba, sí puede sumergir a la audiencia interesada en esa sonoridad que va del son montuno, a la guaracha, al mambo y latin jazz, entre otros ritmos que fueron parte de la memoria colectiva a mediados del siglo pasado y que llegó hasta estos tiempos. Una verdadera joyita para amenizar las fiestas de ron y habanos.
            Por otro lado, ¿qué tienen que ver Johnny Cash con Al Green, Joe Tex, Big Joe Turner, Richard Berry, Guy Mitchell, The Coaster, Les Paul & Mary Ford, Louis Jordan, Lee Dorsey, Fuzztones, Woody Guthrie y The Meteors con Quentin Tarantino? Mucho, mucho tienen en común, más si situamos a todos ellos en la tercera entrega de las rolas que integran las bandas sonoras de este cineasta estadounidense que llevan por nombre Tarantino Experience. Take III (Music Brokers, 2011). Las dos anteriores ya fueron reseñadas con anterioridad en este mismo espacio periodístico.
            En esta tercera compilación de 24 rolas (12 por cada disco) están las rolas que ornamentan y refuerzan el concepto fílmico de Tarantino en las películas Kill Bill, Pulp Fiction, Reservoir Dogs, Death Proof y Jackie Brown, entre otras, que seguro estoy ha visto usted ya, porque es inevitable apreciar una de las cintas del nacido en Knoxville, Tennessee en 1963. Sobre la importancia de las bandas sonoras, de cómo hace cine sin ser tan academicista y sólo viendo cine que le ha marcado, Tarantino contestó en su momento:
            “Sabes, es gracioso, para mí la mayoría de las escuelas de cine no te enseñan lo que necesitas para crear tu propia estética, tu propio estilo. Y en realidad parte de convertirse en un artista es descubrir tu estilo. Pueden enseñar a sincronizar la banda sonora con las imágenes, o puede ser que te enseñen algunos trucos diferentes de edición o ‘puedes hacer esto con una cámara’ y te mostrarán algunas películas. Pero parte de convertirse en un artista es descubrir tu estilo, cuando empiezas ‘me gusta esto, pero no me gusta esto otro…’. Pero luego empiezas a darte cuenta de la diferencia entre un buen trabajo y un mal proyecto, no sólo ‘me gusta esto, pero no me gusta esto otro…’. Y entonces comienzas a afinar tu estilo, y ya sólo es ponerlo en práctica”, argumentó el otrora ganador del Premio Oscar y de la Palma de Oro.
            No queda más apreciable lector que ponerse a bailar con la música cubana o con los variados ritmos empleados en las películas del polémico Quentin Tarantino. ¡Usted escoja cuál primero! Hasta la próxima.

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domingo, 24 de junio de 2012

El árbol genealógico de los Ramones en dos discos


Félix Morriña

Todavía recuerdo la entrevista con el bajista de la famosísima banda punk neoyorquina Ramones, Dee Dee Ramone en una de las tantas oficinas de la empresa organizadora de conciertos Ocesa en Las Lomas de Chapultepec a principios de la década del nuevo siglo. Fue dos años antes de morir en el 2002. Venía a promocionar un concierto en el Hard Rock de Polanco junto a su nueva novia argentina y su nueva banda de rock. Fue una entrevista rara, con altas dosis de cafeína, algunos vaivenes con las ideas que chocaban repetidamente, varias servilletas sucias con el tufo negro del músico, pero congruencia ideológica y sobre todo grandilocuencia de saberse una verdadera estrella del punk mundial.
Sabíamos de su trastorno bipolar y de sus excesos con las drogas duras, por eso me resultó rara la charla porque es un tipo que bien pudo levantarse y mandar al carajo la reunión cuando hablábamos de su trabajo con su antigua banda, con la que se dio a conocer a nivel internacional, pero al caerle bien no hizo aspavientos y contestó a todos los cuestionamientos hechos por este interlocutor.
Daba la impresión de estar rehabilitándose y se esforzaba por no mostrar su lado oscuro, su lado perverso, su lado débil, ése que muestra nerviosismo por ir a prisa por una dosis. La ansiedad se le veía a una calle de distancia, su mirada reflejaba ganas de atascarse con heroína o coca,  o lo que hubiera disponible, pero el resto de su cara trataba de ponerse quieta para responder con cierta claridad. Incluso sus múltiples tatuajes hablaban por él.
Si con un Ramone cualquiera se pone alerta y atento a cada movimiento, no vaya a ser que se ponga loco y te toque un madrazo, no quiero imaginarme el descontrol de haber estado frente a todos los miembros de Ramones. Para mi mala suerte no puede entrevistarlos durante su primera visita a México en octubre del 2007 cuando tocaron en Pantitlán, a unos pasos de Neza, pero sí estuve en el concierto donde varias bandas-pandillas de esa parte del estado de México llegaron en motos y armaron la grande contra los policías, pero para fortuna de todos no pasó a mayores que provocara una nueva censura contra los conciertos masivos en este país.
Sabemos también que vino a México el baterista Marky Ramone en solitario para tocar por tres fechas en algunos espacios pequeños del DF y del estado de México; luego vino cuando tocaba con la agrupación Misfist y participó en el Festival Vive Latino del 2009, así que miles de personas tuvieron en algún momento de sus vidas la oportunidad de ver y estar en un concierto de cierto integrante de Ramones. Como sabrán presenciar un concierto de punk es todo un acontecimiento que merece ser recordado a la menor provocación.
Todo esto viene a colación porque acaba de llegar a mis manos una joya discográfica que usted amable lector debe poseer, si no es que ya luce en su fonoteca particular. Me refiero al Ramones, The Family Tree (Music Brokers, 2008) un compilación de  28 temas divididos en dos discos de 14 temas, como era la costumbre de la banda de usar ese número de rolas en cada uno de sus productos sonoros. Este álbum doble con todas las características de la banda formada en Forest Hills, Queens-Nueva York en 1974 contempla el trabajo hecho por el baterista Tommy Ramone, el guitarrista Johnny Ramone, el bajista Dee Dee Ramone y el cantante  Joey Ramone, así como los posteriores integrantes que se sumaron al proyecto: Marky Ramone (batería), Richie Ramone (batería), CJ Ramone (bajo) y Elvis Ramone (batería por sólo dos tocadas en 1987).
En este producto redondo en el sentido estricto de la palabra están las producciones paralelas, independientes y las colaboraciones que hicieran los integrantes de Ramones con distintos músicos del punk rock como el legendario cantante Lemmy de Motörhead en la rola “Good Rockin’ Tonight”, donde además participan The Swing Cats y Johnny Ramone. Escuchar el himno Ramone “Blitzkrieg Bop” con la banda alemana de punk Die Toten Hosen (quienes vinieron la primera vez a México para tocar en el Museo Universitario del Chopo y la segunda fue en el Instituto Goethe) resultó todo una agasajo, como también disfrutar plenamente “Cherry Bomb” de Marky Ramone con Cherie Currie y Wayner Kramer.
Otras de las rolas que no puedes dejar de escuchar son “Viva las Vegas” de The Swing Cats con Johnny Ramone; “Judy Is a Punk” con la banda completa; “Now I Wanna Be Sedated” de Dee Dee Ramone; el cover Beatle de “Nowhere Man” de Marky Ramone con The Intruders; “Do It To Me” de Bad Chooper, la banda de CJ Ramone; “Meatball Sandwich” de Youth Gone Mad con Joey Ramone; “I’m Making Monsters For My Friends” de Dee Dee Ramone con I.C.L.C. y la voz de la maestra alemana Nina Hagen; “Don’t Blame Me” de Marky Ramone con The Intruders y la voz cachonda de Joan Jett y “The Bowery Electric” con la banda del mismo nombre conformada en ese entonces por Marky, CJ y Tommy Ramone, así como otras tantas que usted lector deberá escuchar por cuenta propia.
Ramones, The Family Tree es una de esas obras que cuesten lo que cuesten deben estar acompañándonos en los mejores momentos de la fiesta de fin de semana, como la que recién viví. Por cierto, el disco incluye un cuadernillo en inglés y español con la historia detrás de cada una de las 28 rolas incluidas. Los dejo porque la resaca está tratando de explotar mi cabeza y el punk rock no lo está resolviendo nada bien. Hasta la próxima. ¡Salud!

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jueves, 21 de junio de 2012

Un tributo sonoro para Almodóvar, el homenaje fílmico a "Red Dog" y la historia de "Fast Lane"


Félix Morriña

¿Alguien ha escuchado cantar al cineasta español Pedro Almodóvar? ¿No? Bueno lo ha hecho en varias ocasiones, pero sólo dos canciones han quedado registradas en el disco tributo a su persona, a su ingenio fílmico en The Almodóvar Experience (Music Brokers, 2012), en el que se incluye la música de grandes intérpretes, compositores y cantautores que fueron fuente de inspiración para el director de Tacones lejanos (1991), Hable con ella (2002),  Kika (1993), ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984), Carne trémula (1997), Matador (1986), Volver (2006) y la más reciente La piel que habito (2011). De hecho este álbum doble incluye algunas de las canciones de las películas antes mencionadas. Actualmente está rodando Los amantes pasajeros.
            Las canciones que cantó Pedro Almodóvar con el carismático Fabio McNamara grabadas para el disco en cuestión son “Gran ganga” y “Voy a ser mamá”, ambas irónicas como el propio cineasta ibérico, más la segunda rola tratándose de un director gay. Este disco por sí solo tiene su propio peso por las 24 canciones que contiene, pero para los seguidores de la cinematografía de Almodóvar es necesario, es más no puedes concebir las películas del nacido en Calzada de Calatrava en 1949 sin escuchar “Un año de amor” de Gia Zambrano, “Lo dudo” de Los Panchos, “Ne me quitte pas” de Jacques Brel, “Se me hizo fácil” de Buika, “Quizás, quizás, quizás” de Nat King Cole y por supuesto “Piensa en mí” de Chavela Vargas, uno de sus principales iconos de influencia mexicana.
            Además el disco contiene canciones de desamor, pasión, abandono y festejo como la excelsa versión de “Cucurrucucu paloma” en voz de Trini López; una sentida “Ay amor” de Bola de Nieve; el tango abolerado de “Volver” con el trío Los Panchos; las rancherotas “Cuando nadie te quiera” y “En el último trago” del tata José Alfredo Jiménez; “El rey” en la versión de Lola Beltrán; la motivadora y jamás olvidada “Indita mía” del maestrazo El Flaco Jiménez; la sensual “Soy lo prohibido” de Olga Guillot y la rockera “Raskayu” de Alaska y Paco Chavel, entre otras, que te indican que The Almodóvar Experience debe estar en tu fonotoca personal.
            Ahora pasamos a otro homenaje fílmico, la del perro kelpie australiano llamado Red Dog, cuya película del mismo nombre dirigida por Kriv Stenders y estelarizada por Noah Taylor, Josh Lucas y Rachel Taylor, está basada en la novela de Louis De Bernieres, en la que narra la historia de este perro que unió a una comunidad minera australiana en los años 70. Usted se preguntará ¿cómo un perro puede unir a los aislados habitantes del resto de la isla enclavada en uno de los últimos resquicios del mundo, justo en la época de explotación de recursos mineros en Australia? La respuesta de que es posible podría dejarlo atónito, más si a usted no le agradan los animales, en específico al considerado mejor amigo del hombre.
            Esta película sacada en formato DVD es encantadora, divertida, incluso conmovedora, está llena de situaciones que le permiten al espectador repensar sobre el trato que le damos a nuestras mascotas, que al final resultan ser parte de nuestras familias y muchas veces participan en el proceso de unificación de las mismas, como sucede en la película del 2011. Este filme definitivamente lo deben ver todos, específicamente los dedicados al maltrato animal para ver si pueden tener niveles de conciencia social. Imagínense lo que hizo Red Dog para que en el poblado australiano de tierra roja de Dampier tenga una estatua en su memoria, lo cual sin duda deja a muchos que hemos visto la cinta con nudos en la garganta, porque es mucho más honorable poner una escultura de un perro que logró sensibilizar a un pueblo de rudos mineros que un maldito político de pacotilla.
            La historia de Red Dog es verídica y está registrada como una de las mejores en materia de civilidad en el trato de la sociedad con los animales. Se sabe que Red Dog nació en 1971 en Paraburdoo y murió el 21 de noviembre de 1979 en Dampier, pero también se le rinde honores en Pilbara Wanderer. Se tiene conocimiento que sólo tuvo un dueño, que él mismo escogió, porque el perro apareció un día en la comunidad de Dampier cuando estaba formándose en la década de los años 70, pero a la muerte por accidente de moto de su amo, el can decidió recorrer prácticamente el país oceánico hasta regresar a su poblado de origen.
            La sociedad australiana consideró en esa época a Red Dog como el perro de la comunidad, todos le daban de comer, todos lo sentían como suyo, todos jugaban con él, todos le hacían fiesta, todos cuidaban de él, como también él cuidaba de todos los miembros. Un digno ejemplo de civilidad que el pueblo australiano nos heredó. Ojalá un día podamos brindar ese apoyo a nuestros perros de la calle, pero antes debemos enseñar a sus dueños a cuidar de cada uno de ellos, porque no nacieron de la nada. Hay mucho por hacer en esa materia en este país.
            Finalmente llegamos a una película dominguera en DVD titulada Fast Lane, que no es otra cosa que versión femenina de Rápido y furioso, con las actuaciones de Steven Bauer, Olivia Brown y Melina Lizette, entre otras. Ya saben la trama, mujeres corriendo autos deportivos que se roban y que tienen pleito con una banda rival. Como siempre habrá una mujer policía infiltrada que resuelve la trama y mata a los malos y entrega al resto de la banda, que además de robar autos, destartalarlos y venderlos en el extranjero, trafican con todo tipo de drogas. Una cinta de acción para olvidar después de los 79 minutos de duración, pero que se te quedará grabado en la memoria sus esculturales cuerpos y la línea automotriz de los carros Ford Mustang. Hasta la próxima.

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martes, 19 de junio de 2012

La reciente mejor trilogía de rock progresivo


Félix Morriña

Como muchos saben, se le llamó rock progresivo al rock sinfónico a finales de los años 60, cuando los excelsos músicos y los exigentes melómanos no toleraban la sonoridad imperante y marcada por el registro de los tres minutos de duración en las estaciones de radio comerciales. Los educados en conservatorios no estaban dispuestos a obedecer ese patrón impuesto por las transnacionales, por lo que decidieron dar paso a una música compleja, súper estructurada, pretenciosamente “irrepetible” para los domesticados oídos de una audiencia que también estaba esperando un cambio en las estructuras de la música contemporánea.
            De esta manera nació el rock progresivo en Inglaterra y secundado en Italia, Francia, Alemania y los Países Bajos. A Estados Unidos llegaría muchos años más tarde, una vez que el rock progresivo tuve su mejor auge y ocaso en las naciones mencionadas e influenció a las nuevas generaciones de melómanos del vecino país del norte. Mucho se ha escrito sobre este género del extenso árbol genealógico del rock, al grado de tener presente a la música clásica hecha por Béla Bartók, Claude Debussy e Ígor Stravinski, quienes influenciaron de manera determinante a los compositores de rock progresivo porque eran unos rebeldes empedernidos y avanzados en su época.
            La mayoría tiene presente que las composiciones de las bandas de rock progresivo duran más de cinco minutos e incluso hay sesiones de hasta poco menos de media hora, lo que quiere decir que tuvo que difundirse y distribuirse de una manera distinta en el mercado subterráneo, pero lo mejor de todo es que se realizaban festivales internacionales para dar a conocer los productos grabados por atrevidas disqueras que poco a poco se fueron posicionando y teniendo una audiencia selecta y conocedora.
También las radios universitarias del primer mundo apoyaron este movimiento, promocionándolo de igual manera que la ópera, porque las piezas del rock progresivo tenían una historia literaria detrás como el bel canto, un largo anecdotario de sucesos basados en una obra planificada y proyectada para pensarse, viajarse por tiempos indefinidos. Muchas veces creíamos que la música del rock progresivo se trataba de una obra fílmica propia, porque cada quien se concentraba en las partituras concretas y recreaba su propia película.
Otra de las cosas destacables del rock progresivo eran las obras de arte que mostraban las portadas de los discos de vinil de 33 RPM (Revoluciones Por Minuto). Si alguien no conocía al grupo o desconocía el contenido del nuevo disco de su grupo favorito, lo primero que hacías era evaluar la portada y por la misma terminabas comprando el material discográfico. Había que arriesgarse e invertir buena parte de la quincena en un disco de procedencia extranjera. Los mejores discos, álbumes dobles o triples, venían de Europa.
Cabe destacar que en los años 70 en México no había manera de saber mucho del rock progresivo porque no había información especializada como ahora, salvo viajaras seguido al extranjero o supieras muy bien inglés y tradujeras las pocas revistas que aterrizaban en tus manos. Por eso ahora, con buena información e ingresos se puede tener una discreta colección de rock progresivo en el viejo formato de vinil o bien en disco compacto para darle continuidad al conocimiento y proporcionárselos a las nuevas generaciones, porque el rock progresivo debe seguir influenciando y renovándose constantemente, pese a que ya no es el género imperante, ni el más vendible.
Y para que usted amable lector se compenetre con lo mejor del rock progresivo si no ha escuchado lo suficiente, le recomiendo ampliamente Progressive Rock Trilogy (Music Brokers, 2010), una compilación de 45 temas debidamente remasterizados con las bandas más representativas del género que hiciera famoso Yes, Premiata Forneria Marconi, Jethro Tull, Family, Rick Wakeman, King Crimson, Procul Harum, Tomorrow, Atomic Rooster, Moody Blues, Vanilla Fudge, Caravan, Sof Machine, Gong, Can, Tangerime Dream, Peter Sinfield, Carmen, Banco Del Mutuo Soccorso, Third Ear Band, Brand X y Asia, entre otros.
Sin duda, usted se preguntará por qué en esta lista no aparece Pink Floyd, la respuesta es sencilla, porque los temas “Run Like Hell” y “The Great Gig In The Sky”, ambos de David Gilmour y familia, los interpretan Keith Emerson y Dweezil Zappa (hijo del tatita Frank Zappa) y Steve Howe y Rick Wakeman, respectivamente. Es decir, miembros de Yes haciendo honores a Pink Floyd. Esta trilogía musical, este boxset contiene además un cuadernillo con un estudio realizado por Marcelo Montolivo con una obra pictórica de Ciruelo, misma que es la portada de la trilogía, muy propia del concepto del rock progresivo.
No queda más que invitarlo a pasarse más de tres horas escuchando excelsa, complicada e histórica música que marcara un hito en el rock posterior a la década de los años 70 hasta entrada la década de los años 80. ¡Disfrútela!

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domingo, 17 de junio de 2012

Tres discos con fortísima influencia de bossa nova


Félix Morriña

Homenajes diversos se le han hecho a Madonna, pero uno de ellos llama la atención: Bossa N’ Madonna. The Ultimate Electro-Bossa Tribute Album To Madonna, el cual contiene 12 cortes con algunos de los temas más destacados de la intérprete de “Material Girl”, “Live To Tell”, “Hollywood”, “Like a Virgin”, “Holiday”, “Ray Of Light”, “Hung Up”, “Express Yourself” y “Vogue”, mismos que integran el disco producido y sacado a la venta en 2010 y que vuelve a tomar auge a raíz de las tantas grabaciones que salieron al mercado bajo la fortísima influencia del ritmo brasileño.
Participan en este material Dj Leao, United Rhythms Of Brazil, Nova Bossa LTD, Banda Do Sul, Glambeats Corp, Brazil XXI, Jingo, Sao Vicente, Deise Costa & Os Digitalistas, Groove Da Praia, Amazonics y Sixth Finger, quienes le dan el toque sensual requerido por los cánones del bossa nova. Sin duda es un disco que merece ponerle atención y provocar a los puristas u ortodoxos del ritmo sudamericano sobre lo que piensan de estas versiones, como también a los seguidores de la Chica material. Pongamos a trabajar el sentido auditivo.
Ya que estamos hablando de las versiones en bossa nova de músicos, intérpretes y compositores reconocidos a nivel internacional de la talla de Alanis Morrissette, Sade Adu, Cyndi Lauper, The Cranberries y Lady Gaga, entre otros, existe una grabación bajo el título de Divas Bossa (2011) en el que se escuchan versiones rarísimas a los temas “Ironic”, “Smooth Operator”, “True Colors”, “Dreams” y “Poker Face” de las cantantes previamente mencionadas, las cuales atraparán hasta el más indeciso porque están muy bien trabajadas, al grado de que puedes escuchar el disco en la oficina sin que incomode al resto de los compañeros.
También este disco incluye “Underneath Your Clothes” compuesta por Lester Mendez y cantada por la colombiana Shakira; “I Say A Little Prayer” de Burt Bacharach y Hal David cantada por Dionne Warwick y hecha todo un éxito en los años 70 por Aretha Franklin; “Total Eclipse Of The Heart” de Jim Steinman Pitchford convertida en himno en los años 80 por la cantante galesa Bonnie Tyler y “Bette Davis Eyes” de Donna Weiss y Jackie DeShannon hecha una rola inolvidable en 1974 por el cantante y compositor Kim Carnes. Hay otras sorpresitas en este disco de Divas Bossa, por lo que le invito a escucharlo.
De esta manera llegamos a un disco que es obligado en toda hemeroteca que merezca respeto, se trata de Reinas del bossa: Astrud Gilberto & Elis Regina (2011), un álbum doble que compila las mejores piezas de estos dos verdaderos símbolos de la música brasileña, del tropicalismo, de la samba, del jazz, de la música contemporánea de esa bella nación en constante crecimiento cultural. Cada disco contiene 13 temas, 26 cortes memorables en total que obligan al escucha a sumergirse en los años mozos de estas dos cantantes, donde al mismo tiempo te invita a que conozcas la tesitura vocal de cada una de ellas y sus respectivas aportaciones.
Las intérpretes se turnan entre tema y tema para mostrar al mundo lo que se hacía en Bahía y Porto Alegre en los años 60 hasta nuestros días. Como muchos saben Astrud Gilberto (nació como Astrud Evangelina Weinert) fue esposa de uno de los principales guitarristas de la bossa nova, Joao Gilberto, pero no por ello ha crecido a la sombra de su marido y ex pareja, sino todo lo contrario, porque tuvo la capacidad para trabajar al lado del compositor y pianista Antonio Carlos Jobim y del saxofonista estadounidense Stan Getz con quienes grabó el disco Getz/Gilberto (1963-64) pero no recibió el respectivo crédito porque entonces no era conocida en el mundo de la bossa. Se ha desempeñado como pintora y defensora de los derechos de los animales. Ha grabado temas en español y continúa vigente a los 72 años.
Por su parte Elis Regina, vivió una ajetreada estancia de 36 años sobre la tierra (nació como Elis Regina Carvalho Costa en 1945 y murió en 1982), pero dejó un legado que hoy día sigue vigente. Sus grabaciones son consideradas como el más grande registro de la bossa nova de los años 60-70 y el disco producido con Tom Jobim, Elis & Tom de 1974 es tomado como la más grande grabación del género de todos los tiempos. Elis Regina fue una dura crítica de la dictadura brasileña, pero no terminó en la cárcel por su fama, pero se ha especulado demasiado sobre su muerte, supuestamente por sobredosis de drogas, tranquilizantes y alcohol. Hasta la fecha no hay nada claro sobre lo que le pasó.
Querido lector, usted debe disfrutar “Aguas de marzo”, “Madalena”, “Acuarelo Do Brasil & Nega do cabelo duro”, “Triste”, “Nada será como antes”, “Casa no campo”, “Atrás Da Porta”, “Como Esse que eu vou” y “Voi deitar e rolar”, entre otras de Elis Regina, mientras que de parte de Astrud Gilberto le recomiendo “Agua de beber”, “Una vez te amé”, “Tristeza”, “Manha de carnaval”, “Samba de verano”, “O morro” y por supuesto “La chica de Ipanema”. ¡Escuchemos bossa nova. Hasta pronto!

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viernes, 15 de junio de 2012

La Orquesta Mexicana de Tango realizará sentido homenaje a Piazzola en El Lunario


Félix Morriña

La noche del próximo viernes 6 de julio se llevará a cabo en el Lunario del Auditorio Nacional el vigésimo aniversario luctuoso del músico argentino Astor Piazzola por parte de la Orquesta Mexicana de Tango (OMT), que lidera el maestro bandoneonista César Olguín, quien a su vez festejará cuatro años de la creación de esta orquesta que interpreta tangos de la vieja guardia, como contemporáneos de autores sudamericanos como mexicanos. Aunque usted no lo crea hay tangos compuestos por mexicanos, pese al sentir de muchos ortodoxos que llegan a desconocerlos.
            En una entrevista publicada por el colega Xavier Quirarte para Milenio Diario, César Olguín dijo que el tango no es un género ajeno a la música mexicana, sino todo lo contrario. “La tradición del tango en México es más larga de lo que uno se imagina, porque el investigador Gastón Martínez Matiella hablaba siempre de un paralelismo entre el tango rioplatense y el tango mexicano. El investigador editó una serie de recopilaciones de tangos que datan de 1904-1905 de compositores e intérpretes mexicanos, que grabaron en Estados Unidos. O sea, que estamos hablando de inicios del siglo XX, donde ya hay principios de un tango mexicano, hasta nuestros días, donde también seducidos por esa magia, ese espíritu que es común a los seres humanos, compositores contemporáneos no han escapado a esa tradición de hacer tango”, aseveró el creador del disco El tango de México (2011).
            El disco mencionado contiene 16 tangos compuestos por María Grever (“Júrame”), Eugenio Toussaint (“Toussaint Tango”), Mario Lavista (“Tango Rag”), Martín Murano y el cantante argentino Pablo Ahmad (“Me juego por vos-Homenaje a México”), entre otros que representan el sentir del mexicano por el ritmo argentino y viceversa, pero además incluye temas que son representativos del Cono sur compuestos por Carlos Gardel (“Volver”), Roque Carbajo (“Hoja seca”), Carlos Gómez Barrera (“Tú eres mi destino”) y Nicolás Urquiza (“Sueño del ángel”), entre otros.
            Dentro del homenaje a Astor Piazzolla, la OMT interpretará las versiones instrumentales del disco El tango de México, porque la agenda del cantante Pablo Ahmad, como la del maestro César Olguín no lo permitieron y porque producir un concierto de estas magnitudes con toda la orquesta no es cosa fácil. También porque tienen planeada una sorpresa para todos los amantes del trabajo creativo de Piazzolla, según palabras del bandoneonista Raúl Vizzi, con quien sostuvimos una entrevista vía telefónica para charlar sobre este evento musical.
            El maestro Vizzi comentó que han grabado como OMT dos discos y que celebrarán cuatro años en el mismo sitio que les permitió debutar, casi en la misma fecha que se hará el sentido homenaje a Piazzolla. Explicó que interpretarán esa noche una recopilación de ambas producciones, especialmente las dos piezas que tienen grabadas del maestro Astor que vienen en el primer disco y cabe la posibilidad de grabar el concierto para que sea la tercera producción, pero será hasta el año próximo, porque están en este momento promocionando el contenido de El tango de México.
            “El concierto homenaje por el 20 aniversario luctuoso a Piazzolla responde a los intereses musicales de la Orquesta Mexicana de Tango (OMT) y del maestro César Olguín, pero al mismo tiempo porque tenemos una sorpresa especial para esa velada que será única en la que los jóvenes tendrán una participación idónea, porque el tango no es vetusto, no es viejo, no es sólo para gente adulta o de la tercera edad, sino para todos. En la orquesta tenemos  integrantes que son veinteañeros, en especial los violinistas Israel Torres, Alejandro Flores y Eliasib Morán, quienes han tenido en el tango una visión del mundo y de la vida. El único que ha dejado de cumplir años es el maestro César Olguín, todos los demás somos jóvenes”, expresó con voz pausada, pero festiva el maestro Raúl Vizzi.
Sobre el disco El tango de México el músico acotó: “Debo decir que la excelente participación del cantante Pablo Ahmad reforzó el concepto del disco y de la orquesta, en donde la voz es una instrumento más de la orquesta, porque no se trata de una orquesta acompañando a un cantante, sino todos en su conjunto respondemos a una sonoridad armoniosa. Todos respondemos a la vida que nos ha dado el tango y por lo que nosotros haremos de él”.
Antes de colgar, Vizzi comentó que para la velada del viernes 6 de julio a partir de las 21 horas participarán en los bandoneones César Olguín, Clara Stern y él, mientras que en los violines estarán Israel Torres, Citlali Hernández, René Torres, Alejandro Flores y Eliasib Morán; en el piano Frania Mayorquín y en el contrabajo Mario Cortés. Están todos invitados, por allá nos vemos.

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