jueves, 28 de julio de 2011

“Mis vuelos”, la segunda propuesta sonora de Nur Slim

Félix Morriña

La escucha uno de entrada y lo primero que hace es fruncir el ceño, porque esa voz plañidera provoca en este interlocutor una sensación de nausea, pero una vez que la escuchas con mayor atención y siguiendo las letras de su segundo disco “Mis vuelos” la calma regresa a este corpus. Luego de repetir el disco una y otra vez, piensa que este producto de la cantautora Nur Slim puede ser el regalo perfecto para una niña entrando a la adolescencia por el arte de la portada y por el contenido.
            La guitarrista mexicana Nur Slim estudió en la Escuela Superior de Música en el área de jazz del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Ha sido ganadora de la beca “Artes por todas partes” del gobierno del Distrito Federal por tres años consecutivos. Nur Slim sacó su primer disco bajo la producción de Aarón Cruz. Para sobrevivir ha tenido que trabajar de directora musical de María José en las giras “Amante de lo ajeno”, “Reventour estrella” y “Amante de los buenos”. Así es la vida, pero hace contactos para continuar produciendo.
            Para la reseñadora Guadalupe Galván la música de Nur no se acomoda a ningún género, porque es una “mezcla de muchos sonidos, muchas tardes, mucha música rodando en habitaciones vacías y habitaciones repletas de gente. Eso ya lo sabe quien ha seguido a Nur en estos cuatro años que han pasado desde que sacó su primer disco. Ahora llega con nuevas canciones que son pequeños paisajes, nuevos arreglos y sonidos creados por el octeto que hace música con ella”.
Su banda está integrada por un guitarrista, un contrabajista, un cellista, un trombonista, un bataco, un saxofonista y un piano. “¿Dónde estaba Nur con su corazón golpeado por los encuentros y desencuentros, herramientas con las que borda sus canciones? Buscaba entre sus alas preferidas. Los dónde son los desvelos, el oporto, los reencuentros, las canciones que siguen transformándose con ella”, argumenta quien la presenta a través de un texto que aparece en su disco “Mis vuelos”.
Hay cierto eclecticismo en el segundo disco de esta joven cantautora educada en el jazz, pero no termina por convencerme pese a que la estructura del disco es buena, limpia y hasta seductora. Quizá sea la voz y los temas. Uno está más acostumbrado al azote, al abismo, al dolor, a la jodidez, a lo infrahumano y con su delicadeza no me siento a gusto, pero no por ello la dejo de recomendar. Pongo a su consideración “Mis vuelos”.
El disco está armado con 10 temas, repito estructurados para infantes, aunque a mi hija Nina Belén tampoco le gustó. Se divierte más con Pixies que con Nur Slim, pese a que no habla aún inglés, pero la música me dice lo que su sentir demuestra a sus cinco años. ‘Posibilidades’, ‘Esquinas’, ‘Georgetto’, ‘Trazos’, ‘Mis vuelos’, ‘De mi otro lado’, ‘Otros tiempos’, ‘Por si acaso’, ‘Irremediable’ y ‘Palabras y más versos’, es el contenido de la propuesta de esta mujercita.
Algunos amigos que estuvieron durante la presentación del disco en un restaurante de la Condesa hace un mes me dijeron que hiciera a un lado mis prejuicios musicales y que me atreviera a verla en vivo y en directo, porque es muy diferente a lo que uno escucha en el disco. Tendré que esperar a una nueva oportunidad para ver si cambio de opinión, mientras se los dejo a su consideración. Estamos en contacto. Gracias.


lunes, 25 de julio de 2011

“Give’em Hell, Malone”, excitante filme serie B “noir” para estimular excesos

Félix Morriña

¿Alguna vez les ha excitado la violencia fílmica estilizada con formato de los años 70, pero inspirada en los 50, debido a la escenografía, la fotografía, el sonido, las acertadas actuaciones y una banda sonora efectiva? ¿Qué similitudes hay entre los directores Quentin Tarantino (“Pulp Fiction”), Guy Ritchie (“Snatch: Cerdos y diamantes”), Frank Miller-Robert Rodríguez (“Sin City”) y David Lynch (“Salvaje de corazón”) con Russell Mulcahy (“Give’em Hell, Malone”)? La respuesta a ambas preguntas es sencilla: Su escrupulosa fijación por los excesos, la violencia por la violencia, las historietas, las cintas serie B y todo lo que tenga que ver con el concepto “noir”, al grado de ver la vida de esa manera.
            Llegó a mis manos en formato DVD hace una semana, a dos años de su estreno en la Unión Americana y de su presencia en México no tenía ni idea, pero sin más recomiendo esta película del director de “Razorback” (1984), “Los inmortales” (1986), “Ricochet” (1991), “La sombra” (1994), “Highlander II: The Quickening” (1991) y “Resident Evil: Extintion” (2007), entre otras películas de mediano calibre.
Tal vez recuerden mucho más al veterano australiano Russell Mulcahy (1953) como videasta de temas como “Hungry Like The Wolf”, “The Reflex” y “The Wild Boys” de la banda Duran Duran, como de algunos temas de Elton John: “Elton’s Song”, “Fascist Faces”, “The Fox” y “Heart In The Right Place”, como del maravilloso pop de Spandau Ballet con la rola “True”, o bien “Total Eclipse Of The Heart” de Bonnie Tyler y tal vez “Vienna”, “The Thin Wall” y “The Voice” de Ultravox, hasta llegar a los videoclips de Kim Carnes, en especial “Bette Davis Eyes”. ¡Upssss! Y se me olvidaron algunos de The Rolling Stones, Billy Joel, Queen, Fleetwood Mac, Culture Club, Rod Stewart, Def Leppard, Boy George, Supertramp, The Motels, Talk Talk, ACDC, XTC y The Human League, entre muchos otros.
Por esta simple razón de que Russell Mulcahy es un videasta connotado y reconocido por sus propios detractores, la banda sonora de “Give’em Hell, Malone” es una joyita que deberán conseguir a la par de la película, misma que puedo decirles tuvo la impecable virtud de un ojo clínico para los efectos especiales, para detenerse en cámara lenta durante las tomas donde más impacto visual surtirían efecto en el espectador, justo cuando las balas entran en cuerpos, convertidos en carne de cañón, sin que cauce malestar estomacal o sicológico en el respetable.
La historia se centra en un alcohólico investigador privado, convertido en respetable duro asesino a sueldo, difícil de matar que debe recuperar un maletín, cuyo contenido descubre luego de su primer enfrentamiento con un grupo de delincuentes trajeados. Lo que ve dentro de ese maletín lo remonta a su familia, misteriosamente “asesinada” años atrás, con lo cual descubre que lo quieren matar. En ese momento no sabe quién es la verdadera persona que lo ha contratado, para ello se va mezclando con todo tipo de criminales que en algún momento ha trabajado con ellos, o bien, ha tenido que perseguir.
Conforme pasa la trama, “Malone” (interpretado magistralmente por Thomas Jane, ése que hiciera el papel protagónico en “Punisher”), se va involucrando con una sexy mujer, otrora prostituta (encarnado en la bella española Elsa Pataky), quien le ayuda para llegar al magnate de la ciudad (caracterizado por French Stewart), pero en el camino aparece un negro gigantón puño de acero (el genial Ving Rhames), una oriental mujer cuchillo navaja circense (Chris Yen) y un alucinante piromaniaco que ha sufrido las quemaduras en carne propia (este es el mejor personaje que le he conocido al master Doug Hutchinson, sí ese canijo actor de la serie “Lost” de 51 años que se ha casado con su novia de 16 años). Este thriller crimen-suspenso merece la atención de los amantes del género a la brevedad.
Entre lo más destacable de la película están dos escenas, la primera en una feria itinerante con todo y caballitos, rueda de la fortuna y demás parafernalia donde hay un enfrentamiento entre espejos, lo cual es muy aprovechado por el cineasta Mulcahy. La segunda se lleva a cabo en un teatro, que recuerda por momentos al Teatro Negro de Praga con una sutil mezcla de Teatro Kabuki, donde el fuego, público asistente asesinado (todos los que han muerto durante el filme), espadas y un cantante ultimado colocado como si fuera a cantar su mejor pieza, hacen que uno vuelva a repetir una y otra vez la escena en el reproductor de DVD’s.
No queda más que exhortarlos a adquirir este filme, porque debe estar en su videoteca favorita sin lugar a dudas. ¡Que la disfruten!



martes, 19 de julio de 2011

“Las grabaciones del Sr. González” o la historia de un “Botello”en continua resistencia

Félix Morriña

¿Alguien recuerda al “Sr. Cabeza” de las series de cartones de Jis y Trino publicados en La Jornada? Sí, esos que aparecían al lado de la “Tetona Mendoza”, los “Zombies de Zahuayo”, “El Peyote Asesino” y tantos más que marcaron historia y que ahora los pueden conseguir en tomos de pasta dura, muy dura por los excesos ahí presentados. Bueno, resulta que cuando me lo encontraba en las constantes borracheras a Rafael “El Sr. González”, le terminaba diciendo “Sr. Cabeza”, porque siempre decía que se parecía tanto al personaje. Él me lo permitía sencillamente porque era muy tolerante y porque también le gustaban esos cartones de Jis y Trino.
            Luego me lo topaba en los conciertos de cualquiera de los que posteriormente terminaron tocando con él, es decir, Fratta, Alex Otaola, Armando Vega Gil y por supuesto Botellita de Jerez, la banda con la que muchos lo identificamos. Por cierto, como flash informativo, “Los Botellos” estarán de nueva cuenta en El Baúl de Toluca, el próximo sábado 23 de julio, para que de una vez por todas las autoridades de la capital mexiquense entiendan que para resistencia está la comunidad estudiantil comprometida, los colectivos independientes, la prensa cultural y los entes que degustan placeres sonoros que atrofian los sentidos de la alcaldesa priísta, María Elena Barrera Tapia. La cita es a las 16 horas, porque tocarán varias bandas. El costo del boleto es de poco más de 200 varos. Lleguen temprano.
            Y ya que estamos hablando de resistencia, uno de sus más aguerridos representantes es nada más y nada menos que “El Sr. González”, uno de esos seres que venció, literalmente, al cáncer, al grado de que su visión del mundo cambió radicalmente y ahora da la cara, se personifica como todo un guerrero sobre la escena. Pero aún más que eso, sabiendo que la escena musical mexicana (o de habla hispana en general) es cada vez más difícil de sobrellevar, decide sacar al mercado toda su discografía en un solo paquete, entiéndase un DVD de audio y un CD mp3 con la discografía completa, el cual incluye letras, créditos y comentarios. En pocas palabras, la información enciclopédica y sonora de su obra.
            “Las grabaciones del Sr. González/ 1998-2011” es un producto difícil de piratear, es el sueño de todo artista, de todo ente creativo, porque está basado precisamente en contraatacar ese mercado, pero con un sello y estilo únicos. Rafa hizo de una vez por todas lo que muchos no se habían atrevido, ofrecer su obra a bajo costo en un formato atractivo para todos, sin distinción generacional. Este disco es el carro completo, como se dice en política. No hay pretextos para no acercarse a su obra y adquirirla a 220 pesos, para que pueda seguir sobreviviendo.
            En “Las grabaciones del Sr. González/ 1998-2011” podrán encontrar la mayoría de la sonoridad del rock hecho en la lengua de Cervantes. Hay funk, pop, rock, música experimental, pero sobre todo están “todos” los músicos de la escena nacional, sin exagerar. Claro, ¿quien no iba a participar en un producto como este, tratándose de un tipo tolerante, buen amigo, excelente percusionista, buen compositor y productor de varias bandas aztecas? Este disco hará que los piratas de buen calibre y mano artesanal, evolucionen, porque un paquete de este tipo es muy atractivo para los bolsillos y productivo para los oídos.
            Cabe recordar que “El Sr. González” formó en 1987 el grupo Baraja junto a sus hermanos, un año más tarde fue parte de Botellita de Jerez por nueve años. Con ellos grabó “Niña de mis ojos”, “Busca amor”, “Forjando  patria” (uno de los mejores para este interlocutor), “Superespecial desenchufado” y “El último Guacarock”. “El Sr. González” ha compuesto música original para el grupo de danza contemporánea “M d mar” de Myrna de la Garza. Rafa, como le dicen los más allegados, ha colaborado como percusionista al lado de Café Tacuba, La Milagrosa (la banda de acompañamiento de Julieta Venegas), Claudia Martínez, Tex Tex, Kenny y Los Eléctricos y por supuesto del excelente bajista Fratta, entre otros.
            En el DVD de audio hay un menú que te permite escuchar cada uno de los seis discos, en donde puedes ver las portadas de “El Sr. González y Los Cuates de la Chamba” (1986), “La vida es el viaje” (2000, uno de los más difíciles de conseguir y del que más piden los seguidores de Rafa), “Rompecabezas” (2004), “Retrato hablado” (2007), “Verdades o mentiras/ El Grao” (2007) y “Un mundo frágil” (2011), este último recién sacado al mercado y que no pretende ser sustituido por la caja-paquete, la cual se consigue en cualquier tienda de prestigio, en Fonarte Latino o en el Tianguis Cultural de El Chopo.
            Finalmente, “El Sr. González” dijo sobre su producto lo siguiente: “En el paquete puedes ver también las letras y los créditos de producción de cada canción y su reproducción está al son de los 16 bits, con igual calidad a los de un CD de marca. Yo busqué la manera de presentar toda mi discografía en un solo producto, y ésta fue la solución que hallé. Ojalá lo disfruten tanto como yo”. Así sea. Hasta la próxima.


domingo, 17 de julio de 2011

Dee Dee Ramone: La comedia negra del rocanrol

Félix Morriña

Después de haber proyectado una videoentrevista hecha por Benjamín Gutiérrez a este interlocutor la tarde noche del pasado miércoles 13 de julio en el Bar 2 de Abril, donde hablé de mi experiencia de dos décadas dentro del periodismo cultural y de haber platicado a medio centenar de invitados anécdotas con personajes de la talla de Dee Dee Ramone, Stratovarius, Chavela Vargas, Los Piojos, Lou Reed, Mercedes Sosa, Peter Grenaway, Pina Bausch y muchísimos personajes más, me propuse transcribir la entrevista que sostuve con Dee Dee Ramone, la cual fue publicada el miércoles 21 de junio del 2000 en Milenio Diario (la edición nacional, por supuesto), porque resultó la más atractiva para el público que asistió a las actividades organizadas por el colectivo Movimiento Cultural en Resistencia, Rebeldía y Revolución. Que la disfruten:
            Cadavérico, casi un fantasma de su propio pasado tormentoso, el otrora rock star Dee Dee Ramone consume una taza de café con la característica ansiedad de un politoxicómano en recuperación durante una entrevista que se convirtió en un largo monólogo la tarde del martes 20 de junio del 2000. Dice que su siquiatra le ha recomendado que se dedique a tocar su música para enfermos terminales en clínicas y que deje de viajar en exceso porque le afecta mucho a su organismo.
            “Mi médico me dice que ya es hora de que deje todo esto y me dedique a mis cosas personales, comentó el compositor, pero ¿qué hace un músico?, sino tocar hasta que se muera, ¿no? Además, una persona como yo, que no tiene familia, ni hijos, ni le interesa a nadie, salvo a mi esposa Bárbara, de nacionalidad argentina, con quien comparto la música, no le queda más remedio que seguir en este negocio”.
            Muchos recordarán el concierto de The Ramones en el ex Balneario Olímpico de Pantitlán hace poco más de un lustro, cuando hicieron temblar a las autoridades estatales y municipales de la zona al ver la gran cantidad de “outsiders”, “loosers”, “deelers”, entiéndase vagos, perdedores, traficantes y toda la fauna de los barrios bajos de la megalópolis defeña, que arribaron al lugar con el definido plan de no pagar boleto y dar el malévolo portazo.
            De aquella experiencia, Dee Dee Ramone recuerda que está realmente fastidiado de que lo relacionen con cualquier acto violento en el terreno de la música que interpreta. “Claro, han hecho una metáfora de mi nombre relacionándola con la violencia. Ya sé que siempre la hubo en los conciertos de The Ramones, pero espero que a estas alturas la gente no vea en los carteles donde aparezca eso, ya que estoy tratando de olvidar”.
            Sus múltiples tatuajes de calaveras, cartas de la baraja, leopardos, gatos, coronas, armas de calibre corto y chicas desnudas en los brazos, lo hacen ver más decadente, a la vez que refleja la verdadera esencia del punk rock anarquista de los años setenta, reflejo de una generación que deseó la consumación rápida y que sin embargo se quedó para demostrarle a los nuevos valores punketos que ese no es el camino a seguir.
            “Me gusta, de alguna manera, el rollo que traen The Offspring, Green Day y todos aquellos que retoman al punk como base musical. Ahora, es obvio que ninguno de ellos tiene la fuerza y la virtud histórica de haber pertenecido a la época y por ello trascender. Sin embargo, hacen buenos trabajos que molestarán a los virtuosos y críticos soberbios que no aceptaron, ni aceptarán al género que cambió la estética musical hace casi 30 años”, acotó el bajista, quien fuera conocido por su afición a las drogas duras.
            Al preguntársele qué es lo que ofrece Dee Dee Ramone, cuyo verdadero nombre es Douglas Colvin, lírica y musicalmente hablando, afirma: “Después de 15 años en activo con The Ramones y más de 26 en el negocio de la música, he dejado constancia en cinco discos como solista y dos libros: el autobiográfico ‘Poison Heart. Surviving The Ramones’ y la novela ‘Chelsea Horror Hotel’, que habla de las aventuras vividas en el famoso hotel donde se hospedaban las estrellas del rock de los años sesenta y setenta. El tomo que narra mi historial dentro de la banda más reconocida del punk en Estados Unidos tardó casi diez años en escribirse. El siquiatra me recomienda que también lo deje porque no es fácil estar rememorando episodios duros. Prácticamente quiere matarme, pero yo tengo mis propios compromisos”.
            Respecto a la banda que lo acompaña, Dee Dee Ramone asegura que de no comportarse como él espera la desintegraría en breve: “No soporto que me estropeen mi trabajo, ni me gusta que no sean como yo quiero. Es más, casi no me hacen caso y eso es intolerable, me enfurece. Mi chava Bárbara es muy guapa, pero le falta mucho para ser excelente instrumentista; Chazz, el baterista, es contundente pero fracasa a la hora de expresar mi sentimiento y Marky, es el tipo más estúpido que haya conocido en mi vida y por eso lo admiro, aunque me haga encabronar”.
            Dee Dee espera que esta breve gira por el interior del país le hará “perder unos cinco o seis mil dólares, pero me he divertido lo suficiente para que no me duela. Mi mujer está contenta con lo realizado y yo vivo más de la fama de mi anterior banda, de los libros y un poco de la aventura que significa The Remains, el pinche grupo que me acompaña”.
            “El concierto del jueves en el Centro de Convenciones de Ecatepec y en el Hard Rock Live de Polanco el viernes, continuó, serán buenos porque no importará qué tan comprometidos estemos con ustedes, ni al revés. Sencillamente, trataremos de divertirnos como en los viejos tiempos”.


martes, 5 de julio de 2011

Periodismo y políticas culturales en el Bar 2 de Abril de Metepec

Félix Morriña

El próximo miércoles 13 de julio a las 18 horas tengo en la agenda una presentación en el Bar 2 de Abril de Metepec, dentro de las actividades independientes del Movimiento Cultural en Resistencia, Rebeldía y Revolución que dirigen los promotores Jesús Espino Rodríguez y Esteban Farfán, junto con un equipo de colaboradores, amigos todos. Para esa ocasión tengo pensado hablar de mi experiencia dentro del periodismo cultural, el cual abarca dos décadas.
La intención, además de contar anécdotas sobre cómo he desarrollado esta profesión, cómo he tenido la oportunidad de cubrir durante 20 años todo tipo de manifestación artística, festivales nacionales, internacionales e infinidad de conciertos de todo tipo, es señalar la falta de interés de las autoridades culturales universitarias y la inefable clase política mexiquense encargada de potenciar y desarrollar una cultura que determine, no sólo identidad, sino que permita que la sociedad, nuestro entorno inmediato, un crecimiento artístico, una evolución creativa con remuneración y al mismo tiempo desarrolle conciencia social.
Si bien, no sólo corresponde a las autoridades culturales promover, persuadir y concretar proyectos productivos en materia artística, la sociedad civil por sí sola debe asumir esta responsabilidad, por eso es plausible lo que están haciendo estos colegas promotores de las manifestaciones culturales, que van desde lo popular hasta las bellas artes, y todo aquel que desee aportar algo a este Movimiento Cultural independiente. Lo que sí debemos recalcar es la solicitud y el reclamo para que exista el apoyo para desarrollar no sólo este colectivo, sino que haya otros, que a la postre se sumen para crear proyectos viables sustentados con la inversión de la iniciativa privada y de los tres niveles de gobierno.
Tanto Metepec, como otros municipios del Valle de Toluca, tienen colectivos culturales a la espera de conectarse para preparar un movimiento masivo, el cual tiene la intención de fraguar fuentes de empleo y por ende de ingresos, que permitan desarrollar sus propios medios de comunicación y sus proyectos artístico culturales, que serán presentados a las autoridades encargadas de administrar los recursos y los requerimientos para llevar a cabo las presentaciones.
Con esto, debo señalar que se potenciarán los festivales ya existentes, lo que se exige a las autoridades es que haya una programación mayor de actividades de este tipo todo el tiempo, ya sea entre semana y potenciarlos los sábados y domingos. El objetivo es que haya una oferta cultural que poco a poco vaya mejorando en sus contenidos y que la gente tenga ese servicio y se le cubra su demanda de esparcimiento y enriquecimiento académico respecto a la cultura.
Hay que aprovechar el acercamiento que se tiene con la capital del país para traer colectivos de allá, como del resto de los municipios mexiquenses. Imagínense una oferta cultural hermanada con los colectivos de Neza, del Faro de Oriente, del Circo Volador y de las Cafebrerías Péndulo, con la gente de El Baúl, del Bar 2 de Abril, del Centro Cinematográfico Metepec, con los artesanos alfareros de Metepec, del Museo Modelo de Ciencias e Industria (MUMCI) de Toluca, de los colectivos del Alto Lerma, que se reúnen en el Centro Regional Cultural de Ocoyoacac, y con tantos más que deseen agregarse, incluyendo a los que son empleados artísticos del Instituto Mexiquense de Cultura (IMC).
Hay que tomar las calles para ejercer un derecho ciudadano a través de la cultura. Hay que desarrollar políticas culturales para que las autoridades de todos los niveles apoyen, porque de lo contrario seguiremos dispersos, sin fuerza, sin motivación, sin empleo, sin ingresos y las autoridades gastando los recursos destinados a promover la cultura. Llenemos las plazas, los kioscos, los espacios culturales. Hay que invertir en la cultura, sin dejar el gozo, los placeres mundanos. Seamos sibaritas con cultura, para mejorar nuestro pueblo, nuestra sociedad. ¿Suena utópico?, la verdad no, sólo hay que juntarnos, conciliar y manejar lo que se tiene de manera abierta y equitativa.
Tenemos pueblos con entes creativos y artísticos, aprovechémoslo. Tomemos lo que nos corresponde y apoyémonos para fortalecer un verdadero movimiento masivo cultural independiente. Intentémoslo ya. Mientras, nos vemos los miércoles en el Bar 2 de Abril de Metepec a las 18 horas.



domingo, 3 de julio de 2011

La agencia Cuartoscuro celebra 25 años de fotografiar a México

Félix Morriña

La tarde del pasado miércoles 29 de junio, la agencia fotográfica Cuartoscuro celebró su 25 aniversario con un convivio en el Centro Cultural Tlatelolco, en donde se premiaron a los participantes del concurso “¡Tianguis y mercados… sabores y colores!”. Se entregó la Cámara de Plata a Víctor Monroy de la Rosa por su trayectoria en la docencia. Se entregó el Premio Cuartoscuro 2011 y se inauguraron dos exposiciones fotográficas, así como también hubo ponencias en donde narraron las peripecias los fotoreporteros y artistas de la lente a lo largo de cinco lustros de existencia de una de las más importantes agencias fotográficas de México y América Latina.
            Fundada en 1986 por el fotógrafo zacatecano Pedro Valtierra, Cuartoscuro nació como consecuencia de una búsqueda constante por generar espacios de expresión creativa y periodística, donde las principales herramientas de trabajo fueran el entusiasmo, el compromiso social y la libertad de expresión. Valtierra fue alumno directo del periodista Manuel Becerra Acosta, quien le dijo que México tenía talentos para registrar la vida cotidiana mejor o superior al trabajo realizado por las agencias fotográficas internacionales. Así nació Cuartoscuro.
A lo largo de cinco lustros, han pasado infinidad de talentos por Cuartoscuro y muchos de ellos, sino es que la mayoría estuvieron durante el festejo, por lo que fue una brillante oportunidad de abordar a su fundador Pedro Valtierra Ruvalcaba, pero también a cualquiera de esa familia que se ha dedicado a este bello oficio de informar a través de las imágenes y de fortalecer a la información de los reporteros que día a día le dan a conocer los más importantes sucesos en el ámbito local, nacional e internacional.
“Desde que empezó a rondarnos en la mente la idea de una agencia, nuestros objetivos eran claros: Tener recursos financieros que nos permitieran ser independientes para poder realizar las tareas periodísticas con absoluta libertad, sin compromisos con ningún tipo de poder y atender las necesidades de información gráfica de los medios”, expresó Pedro Valtierra Ruvalcaba en el reciente número de la revista que lleva el nombre de la agencia fotográfica y en la que están las imágenes de las exposiciones que fueron presentadas en el festejo del Centro Cultural Universitario Tlatelolco.
“Nos inspiraba la gran agencia Magnum, toda proporción guardada… pero, se valía soñar en grande ¿o no? Nuestro deseo era viajar por el mundo en busca de los mejores reportajes e historias para nuestros clientes y que muchos periódicos o revistas nos los compraran a buen precio, si se podía en dólares (aún no existían los euros). Pensábamos vender fotos y conservar los negativos para editar en el futuro uno que otro libro, organizar exposiciones en museos y galerías o en donde se pudiera, con tal de llevar la fotografía de prensa a otros espacios pues, contrariamente a lo que algunos conservadores pensaban, sabíamos que la trascendencia de la foto no termina al ser publicada”, agregó el autor del libro “Zacatecas”, editado por su agencia en 1999.
Valtierra recuerda que iban a hacer fotoperiodismo e intentar darle un trato diferente a la imagen, hacer que se le respetara, y a generar nuevas alternativas para obtener ingresos, como vender fotos en las galerías y al público en general, como se hacía en el llamado “primer mundo”. “Tomamos los ejemplos cercamos e inmediatos, como la agencia de los Hermanos Mayo, el trabajo de Agustín Casasola o del propio maestro Héctor García, quien había sostenido durante varios años su agencia Photo Press. Esos eran nuestros objetivos y sueños desde 1984. Sin exagerar, puedo asegurar que muchas veces terminamos a golpes por las discusiones, impulsadas un tanto por el ron que estaba de moda o por el tequila que, aunque a precio accesible, era considerado una bebida nada elegante, a pesar de que sus crudas no eran tan crueles”.
Para el director de Cuartoscuro, los cimientos de la agencia y sus primeros años fueron realmente difíciles, por lo que recuerda que “había ganas y entusiasmo, pero también muchos sueños, pues cuando nos conformamos como la agencia ‘imagenlatina’ el 11 de marzo de 1984 en un estrecho departamento en la calle Vito Alessio Robles en la colonia Florida, el mismo día de mi renuncia al ‘unomasuno’, no había recursos para rollos originales, para latas de película de 100 pies, para químicos, ni para otras necesidades propias de nuestro oficio. Tampoco para la comida”.
“Había invitado a tres fotógrafos a que se sumaran al proyecto. Primero, a Luis Humberto González, quien había aprendido con los Hermanos Mayo y trabajaba para el periódico ‘El Día’, con quien me reunía desde un año antes en el café El Gran Premio o en la cantina La Castellana a intercambiar ideas; luego invitamos a Marco Antonio Cruz, fotógrafo del periódico ‘Oposición’ del Partido Comunista que, aunque sin experiencia en el diarismo, tenía un gran sentido de la composición; al poco tiempo, compartió nuestros puntos de vista el brasileño Jesús Carlos, quien tenía experiencia en retratar movimientos obreros. Incluso ahora recuerdo sus fotos del líder Lula, muchos años antes de ser presidente. Fuimos él y yo quienes aportamos las ideas para el nombre: ‘imagenlatina’, en minúsculas y unidas las palabras, como el ‘unomasuno’, pues queríamos darle continuidad a las ideas de ese periódico”.
Para que esta aventura funcionara, Pedro Valtierra pidió la solidaridad del gran amigo y camarada Arturo Fuentes (¿”Chato”, hace cuántas botellas que no nos vemos hermanito?); de su hermano Eloy Valtierra y del gran veterano de la fotografía Rubén Pax (cómo no recordarlo en los Festivales Internacionales Cervantinos desde los años 90).
“Todos ellos, nos apoyaron con este proyecto y su presentación como agencia ‘imagenlatina’ en el Museo de Culturas Populares, con el apoyo de amigos y amigas como Alfonso Morales y Eblen Macari, quien alegró la fiesta. Arturo y Eloy fueron los ‘barman’ que, con una pata de elefante y soda de cola, hicieron bailar al público asistente, entre ellos al joven reportero de la sección cultural del periódico ‘Excélsior’, Rafael Luviano, quien entre trago y trago nos hizo una entrevista que publicó tres días después. A pesar de los sueños, ideas, fiestas, gritos, ningún medio nos contrató desde marzo hasta junio de ese año”, concretó el buen Pedro Valtierra Ruvalcaba, uno de los iconos del fotoperiodismo nacional, que el pasado miércoles levantamos nuevamente los vasos con mezcal zacatecano para brindar por un cuarto de siglo de Cuartoscuro.
Cumplí con la publicación, tal y como lo hizo en su momento el colega Rafael Luviano, días después. Estamos en paz. Hasta la próxima. Así sea.



El maniqueísmo sonoro de la banda neoyorquina Interpol

Félix Morriña

Hace una semana se llevó a cabo el concierto de la banda neoyorquina Interpol en el Palacio de los Deportes, donde por espacio de hora y media tocó exactamente 20 canciones divididas en tres sets, el primero con 15 rolas, sólo interrumpidas con algunas intervenciones del cantante y guitarrista Paul Banks en muy buen español para dirigirse a los más de 15 mil asistentes al Domo de Cobre. Las otras cinco rolas fueron interpretadas en dos partes más para hacer dos despedidas bien planificadas y sin sorpresas.
            Cabe recordar que Interpol vino el año pasado al Corona Fest en donde fue una de las bandas que mejor repertorio ejecutaron y que llamaron la atención de miles de seguidores. En aquella ocasión, el grupo debió tocar su set por espacio de una hora y 15 minutos, pero Paul Banks y compañía, es decir, el baterista Sam Fogarino, el seis cuerdas y corista Daniel Kessler y el bajista Brad Truax se dejaron llevar por sus fanáticos, tocando media hora más entorpeciendo la presentación de Pixies en las pistas del Foro Sol de la Ciudad de México.
            Pese a ello, el grupo tuvo esta vez a bien ofrecer un concierto mucho más sobrio que el del Corona Fest, quizá con la intención de evitar verse maniqueístas, pero sin lograrlo, porque el contenido de su poca discografía (“Turn On The Bright lights” del 2002; “Antics” del 2004; “Our Love To Admire” sacado al mercado en el 2007 e “Interpol” 2010), aún los hace ver como una banda que puede dar el salto definitivo y no como ellos desean verse, como unos rockstars.
            Insisto en que el concierto de Interpol del último martes del mes de junio fue sobrio y consistió en sencillamente una fecha más de su actual gira. En esta ocasión, la banda sólo se dedicó a tocar y evitar a toda costa la parafernalia escénica muy utilizada en los masivos. Con tan sólo dos pantallas, 20 rolas, iluminación ad hoc, sonido opacado y hueco por la acústica del Palacio de los Deportes y una buena interacción con el público fueron suficientes para que Interpol se pasara una velada sin contratiempos.
La raza llevaba celulares para registrar algún video y algunas rolas, bebieron cervezas, compraron recuerdos (playeras, vasos, ceniceros, algunos videos piratas y oficiales) y se la pasaron bien en plena temporada de lluvias. Quizá fue un concierto más para muchos, para otros consideramos que falta compromiso de parte de una banda como Interpol, que si bien hizo lo propio, aún no termina por apretar, por convencer para dar ese salto para permanecer en el subconsciente.
La voz de Paul Banks, si bien es el eje motriz de Interpol, la música de estos neoyorquinos sigue siendo para mi muy maniqueísta, por eso estoy completamente de acuerdo con ellos en que no deben compararlos con bandas como Bauhaus y Joy Division, quienes apasionaban al escucha, sometían a sus seguidores con tanta fuerza que jamás olvidabas una presentación. A Interpol hay que obligarlo a mejorar. Yo sé que lo harán. Ojalá sea pronto, porque ese vacío dejado en mi subconsciente debe desaparecer. Hasta la próxima.