miércoles, 7 de noviembre de 2012

“Never Mind The Bollocks”, la única joya de Sex Pistols


Félix Morriña

Todavía recuerdo las tremendas madrizas que se daban durante mi infancia las bandas rivales de los barrios donde crecí en las inmediaciones de los municipios de Tlalnepantla, Cuautitlán Izcalli y Tultitlán, estado de México. La banda sonora que siempre escuché a finales de la década de los años 70, mientras los punks mexicas y los neochichimecas se daban hasta con el codo, fue el contenido completo de “Never Mind The Bollocks. Here’s The Sex Pistols” (1977).
Supe hasta años después que se trataba de la mejor musicalización para un encuentro de guerreros para delimitar su territorio y cuidar de sus tesoros más preciados: sus mujeres, las “nacopunks”, las “hainas”, las nenas, las sudorosas, las reinas, las que daban, entonces, la vida por ti. Rememoro y brindo pleitesía a esas mujeres que cuidaron de mi persona cuando alguien quería sobrepasarse conmigo cuando por error, por inocencia y hasta por estupidez, pasaba la frontera de algún barrio al que ya no pertenecía en busca de alguna fémina, nueva presa o nuevo prospecto.
En otras ocasiones tuve que enfrentar al enemigo heredado y por supuesto terminaba en el hospital de La Quebrada-Lechería cantando ‘Holidays In The Sun’, pero completamente satisfecho de no haber defraudado a mi pandilla, a mi gente, a mi territorio. Las venganzas se hacían con el fondo de ‘Anarchy In The UK’ que escuchábamos en el carcamán de Felipe cuando ya teníamos 17 años de edad. No había sensación de satisfacción más grande que explotar en mi interior esa energía punk cuando brincoteaba antes de dar el primer golpe.
Nunca fui el mejor con los puños, pero la música de Sex Pistols me hacía vivir intensamente ese memorable momento. Cada golpe sonaba a ‘Bodies’, ‘Liar’, ‘Problems’ y ‘New York’, mi ciudad sueño en los años 80-90. Recuerdo los atuendos con estoperoles y ridículos gigantescos seguros en mis ropas desgastadas. Los estampados eran de bandas punks extranjeras y locales. Los peinados de colores y algunas veces parados a fuerza de gel o Wildroot. Usábamos calzado de gamuza, zapatos industriales o los naquísimos “Cascomvers” (vulcanizábamos esos tenis ahora usados por ñoños clasemedieros. Les colocábamos casquillos en la punta para las broncas de pandillas).
Las pesadas chamarras de piel o grueso cuero eran para evitar salir herido de las navajas que surcaban el aire y nuestros cuerpos al ritmo de una danza violenta acompañada de ‘No Fun’, ‘I Wanna Be Me’ y ‘EMI’. De tanto recordar, se agolpan los momentos sublimes, pero aún tengo presente la existencia de una pandilla que se llamaba “The Bollocks”, que sumaban en una enfrentamiento entre rural y suburbano a más de 50 cabrones punks. Todo el tiempo ponían a los Sex Pistols y pintarrajeaban sus cuatro calles con el nombre de la banda.
Si algo bueno tiene esta historia, es que todos éramos muy unidos. Nunca abandonabas a tu pandilla, aún a costa de la muerte. Éramos tribu, éramos raza de bronce, éramos gente en convivencia muégano. Lo éramos todo. Tuve la fortuna de sobrevivir para contar lo que en esa época pasaba y la música que escuchábamos entre desnutrido ganado, perros callejeros, calles empolvadas o de tepetate, lodo y fango en épocas de lluvia. Entre tantos músicos que nos acompañaron durante este crecimiento, nos gustaran tanto o nada, estaban las “Pistolas Sexuales” y su “Never Mind The Bollocks. Here’s The Sex Pistols”.
Por aquél entonces, el rock era nuestra mejor bandera y nos representaba dignamente. No había mejor música en mi grabadora portátil de esas que varios años después, el “Flanagan” de Héctor Suárez en el programa “¿Qué no pasa?” retomaría para recordarnos que la desfachatez tiene razón de existencia, y la mejor defensa era poner a ‘God Save The Queen’, ‘Seventeen’ y ‘Pretty Vacant’ en la grabadorzota, a diferencia del maestro actor Suárez que en el altavoz ponía a Michael Jackson. Claro, él ridiculizaba y enaltecía a los personajes, nosotros rendíamos tributo a la masturbación mental de las “Pistolas Sexuales”.
Cuando por fin alguien ilustrado en este México insulso pretérito prehispánico (sin ofender la apetecible idiosincrasia gastronómica nacional, sino un atrevimiento por el entonces escaso aprendizaje de los idiomas extranjeros), nos dijo que el concepto británico “Bollocks” se refería a huevos, tanates, testículos en español, nos pusimos felices de que esa música punk sí registraba nuestra rebelde conducta. Conforme pasaron los años, fuimos descubriendo el contenido lírico de ese memorable disco de los Sex Pistols, al grado de volver a conseguirlo, pero ahora en una edición especial de lujo en disco compacto con todo y cuadernillo con fotos y anécdotas de la época.
Como verán este disco me trae recuerdos de una etapa en mi vida, fundamental para marcar la defensa de lo propio, de aferrarse a lo que uno es y piensa. De la mentalidad de sobrevivencia. En esos años, la intención era morir rápido, vivir intensamente, olvidarte de los valores, porque había mucho desempleo en el mundo (todavía existe el cuento de nunca acabar) y la vida no valía nada (José Alfredo Jiménez, cuanto te agradecemos mi generación esa canción sin ser punk). Nada tenía razón, ni justificación. Era ideología punk. Miren, cómo evolucionan las cosas. Miren cómo uno continúa pegado al teclado para contar historias.
“¡Dios salve a la reina! Que vivan los Sex Pistols”.

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domingo, 4 de noviembre de 2012

Los altibajos del Maquinaria Fest


Félix Morriña
Durante tres días la Arena Ciudad de México albergó un festival lleno de potencia, estilo, propuestas sonoras, experiencia y calidad en un espacio de primer mundo en el que sólo faltó más asistencia de parte del respetable. Muchos se preguntaban el motivo por el cuál el foro ubicado al norte de la capital del país no estaba a reventar si los carteles por día estaban a la altura de las espectativas del más exigente de los amantes del metal y sus derivados, y la única respuesta concreta fue que se debió al puente de Día de Muertos y todo mundo decidió irse de una de las urbes más grande del orbe para despejarse o invertir en otras cosas de mayor relevancia.
            Otros señalaban que el costo de los boletos fue muy alto y que la “banda” no tiene el dinero suficiente para comprar un paquete de tres días en una época de crisis económica en México. Incluso la inversión por día para el metalero con escasos recursos superaba los 600 pesos, sin incluir viáticos y compra de souvenirs. Las cervezas dentro de la Arena Ciudad de México cuestan 90 pesos el vaso con dos cheves chicas (no te vendenuna sola). Si estás desde las cinco de la tarde hasta la media noche por día, los números se multiplican al grado de hacerte pensar en asistir a este festival que tiene gran relevancia en Argentina y que por vez primera se lleva a cabo en nuestro país.
Había boletaje de mil pesos para estar a nivel de cancha, con lo cual los gastos aumentaban al grado de gastar de más cuando no se tienen los suficientes recursos, por eso la raza exigía a más no poder a cada una de las agrupaciones que subían al templete para que desquitaran el gasto. De las bandas mexicanas programadas para el Maquinaria Fest, sólo Resorte hizo un papel decoroso, incluso llegó a tener mejor audio que otras bandas, debido a que su ingeniero de sonido se las ingenió para que se escuchara al nivel de cualquiera de los ahí presentes. Lástima que pocos los vieron porque a las seis de la tarde del jueves 1 de noviembre, el público estaba llegando poco a poco. De hecho, yo no vi a los tapatíos de Descartes a Kant, quienes hicieron lo suyo, según los presentes consultados, pero nadie supo decir nada más.
En ese primer día del festival predominantemente metalero, Slayer se llevó la noche, no sólo porque era el estelar, sino porque el guitarrista Jeff Hanneman, el seis cuerdas Kerry King, el bataco Dave Lombardo y el bajista y cantante Tom Araya se adueñaron de la situación y entregaron lo mejor de sí. Slayer provocó uno de los más enérgicos slam que se hayan visto en alguna de sus pasadas presentaciones en México. Ni cuando tocó parte del contenido de su disco “World Painted Blood” (2009) en el Palacio de los Deportes logró tanta aceptación de sus seguidores.
El sonido de Slayer dejó bocabiertos a los grupos que le antecedieron, en este caso Mastodon, que cumplió e hizo lucir a cada uno de sus integrantes sobre el escenario, pero no enloqueció al público; mientras que los hermanos Cavalera, Max e Igor, con su banda brasileña Cavalera Conspiracy intentaron por todos los caminos posibles convencer a la audiencia, lográndolo a medias, porque el audio no los ayudó mucho. Es más, cuando uno de los hijos adptivos del vocalista y guitarrista Max Cavalera subió a cantar una rola, nunca lo escuchamos y parecía que estaba haciendo pantomima. Sólo por el respeto que le tiene la banda a las agrupaciones antecesoras de Max (principalmente Sepultura y después con Soulfly y Gojira) no lo abuchearon, pero dejó a medias a todos.
Para el segundo día, el viernes 2 de noviembre, sólo los seguidores de Stone Sour se divirtieron con lo que hicieron estos cuatro músicos oriundos de la Unión Americana con su hard rock y una que otra balada pegajosa y estruendosa, pero nada más. La banda mexicana Apolo, yo no la vi y tampoco nadie supo decir nada. Lo mejor, y a lo que todos los ahí presentes íbamos a ver, era al cantante Chino Moreno y compañía, que conforman una de las bandas que mayor proyección desde finales de los años 80 y todo los 90 en Estados Unidos y allende sus fronteras, por su gran calidad musical. Estamos hablando de Deftones, quienes se adueñaron de la noche sin más.
Hubo gente que a la mitad del concierto de Deftones llegaron a decir que el estelar de esa noche, Marilyn Manson, no les llenaría el ojo, porque lo mostrado por los formados en Sacramento, California, era prácticamente insuperable en ese momento. El sonido fue perfecto, la reacción del público totalmente sometida por las palabra de Chino Moreno, quien sabedor de la situación, no dejó pasar momento alguno para complacer a la rabiosa audiencia. El slam se hizo, pero lo mejor fue que todos coreaban sus rolas. Una de las fieles morenas seguidoras de Deftones, se quitó en varios momentos su playera para mostrarle a Moreno sus apetecibles senos. Nadie hizo aspavientos por ello, salvo la gente de seguridad, que la llegó a acosar para que no lo volviera hacer, pero no le importó llevándose las palmas de un público generoso.
Cuando tocó turno a Marilyn Manson, llegó la teatralidad acompañada de la música ad hoc para un Día de Muertos, pero lo dicho, sólo los fans dirían todo lo contrario, que se adueñó del entarimado, pero la verdad es que a muchos ya no nos interesó demasiado la propuesta de Manson, pese que a este servidor le gustó su nuevo disco titulado “Born Villain” (2012). Deftones se la hizo a Manson, indiscutiblemente. Pese a ello, las rolas escogidas para el cierre del segundo día del Maquinaria Fest por parte de Marilyn Manson y compañía, fueron las idóneas, pero como ya ha sucedido en otras ocasiones, sólo gustó el buen teatro del cantante y escritor estadounidense.
Este interlocutor, con las energías gastadas y el bolsillo también, no aguantó el ritmo para asistir al tercer día, el sábado 3 de noviembre, cuya cartelera sólo le llamaba la atención los maestros de The Prodigy. No tenía las ganas de ver a Simplifires e YKV, pero sí a Gogol Bordello y a los loquiitos ingleses de The Prodigy, pero el desgaste físico, la gripe, la crisis económica y el traslado de Toluca a Ferrería, donde está ubicada la Arena Ciudad de México, no dio más para ver al trío compuesto por Liam Howlett (compositor y tecladista), Keith Flint  (vocalista y bailarín) y Maxim (MC/vocalista). Una vez más, me perdí verles, pero ya habrá más oportunidades. Nada está perdido.
Por otro lado, consultando la programación del Maquinaria Fest para Guadalajara, me doy cuenta que fue para dos días (3 y 4 de noviembre), con una cartelera simplificada y con una derivación grupal, incluyeron a Calle 13. Para muchos, meter a lo mejor de los tres días en dos en el DF, hubiera sido mucho más productivo, pero sólo los organizadores saben cómo estuvo ese tema. Tal vez dos días hubieran sido suficientes, en especial para este “servibar y amigo”. Estamos en contacto.

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miércoles, 31 de octubre de 2012

Una razón más para vivir

Félix Morriña

Tras dos décadas de carrera periodística en la que mi trayectoria había estado limpia, al igual que mi conciencia, resulta que soy un delincuente para los dirigentes de la Mesa Directiva del Conjunto Allende  de la colonia Independencia-Meteoro de la capital mexiquense. Yo, el arriba firmante, les digo que soy un periodista que goza de cabal salud mental, con seres queridos, no precisamente a mi lado, ni en mi vivienda, pero que donde quiera que piso levanto la voz, en conjunto con todos esos entes amados, para decir que tengo la fortuna de ejercer la libertad de expresión y en honor a la verdad, informo a la comunidad en general, a la sociedad civil que no soy ese delincuente al que le acotan “Portación, tráfico y acopio de armas prohibidas”, como consta en la carpeta de investigación 160180730158312 de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM).
            La tarde del pasado jueves 25 de octubre del presente año, me encontraba escribiendo en mi hogar, con número 9 del mencionado Conjunto Allende, las notas periodísticas del paquete informativo de este medio de comunicación que tienes en tus manos (“Nuestro Mundo”), cuando de repente se interrumpe el suministro de energía eléctrica. Supe después que se trataba de un corto circuito originado en la zona donde se encuentran los medidores de la CFE. Esperé el momento oportuno para ir a ver qué sucedía. No sé prácticamente nada de esos asuntos.
Bajé un par de swicht por error y de inmediato una masa de mujeres vecinas fueron a mi encuentro diciéndome que yo estaba boicoteando el suministro, yo no discutí con ellas porque estaba indispuesto, porque había estado festejando que pronto saldría a la luz, después de varios años de sufrimiento, la edición del libro “Atisbo a los inicios del cine mudo en Toluca 1896-1910” de mi amigo historiador franco mexicano marroquí Luis Recillas Enecoiz, que será presentado dentro de los festejos del Bicentenario de la Ciudad de Toluca. No me interesaba escuchar a las “doñas” y me dirigí a mi casa.
Tengo la sana costumbre de encerrarme, sea cual sea la hora, y eso hice. Procedí a elaborarme un sándwich con un cubierto que también empleo para comer frutos como las manzanas o peras y en eso escucho en el garaje de mi casa una variedad de voces de mis vecinos que decían llevar a policías municipales que me gritaban infinidad de cosas y sin decir “agua va”, empiezan a golpear la gruesa puerta de madera de pino. Para entonces ya dirigían amenazas e improperios a mi persona, por lo que de inmediato sentí que eso iba a ir mucho más allá de una simple llamada de atención y realicé la llamada a mi amigo, fotógrafo, editor y director de “Semanario Punto”, Guillermo Romero Zarazúa, para que fuera testigo auditivo de lo que ahí estaba pasando y le supliqué llamara a los colegas para que me auxiliaran.
Yo les gritaba a todo pulmón que no tenían permiso de entrar, que no estaban autorizados, que no podían proceder así y mucho menos la policía municipal, que se supone es preventiva. Tuve que colgar para intentar ponerme a salvo, pero ya no dio tiempo. En ese momento veo a los policías municipales de Toluca entrar a mi hogar, a la estancia donde me encontraba y me sometieron con lujo de violencia, privándome de la libertad y llevándome contra mi voluntad hacia fuera del condominio. De mi casa 9 a la 17 son aproximadamente 30 metros de longitud, que se me hicieron eternos y más si los golpes de los uniformados con chalecos negros con vivos naranjas y un horroroso color verde limón fosforecente me tenían con zozobra.
Se me amontonaron todos los pensamientos, se vinieron encima todos los recuerdos gratos e ingratos, todos los sinsabores. El brandy me sabía a amoniaco y mi pulso aumentaba, el corazón casi explotaba. Aún así, debía guardar compostura. Les dije a los uniformados que seguiría el protocolo y que ya no me golpearan. No hicieron caso. Golpeaban distinto, no con el puño cerrado. Me decían que de esta no salía y que a la grande llegaría. Fue entonces cuando supe que todo estaba armado contra mía. No había más que esperar bajo los cánones que nos enseñaron los integrantes de la asociación internacional Artículo 19.
Me llevaron a la Procuraduría estatal. Ahí estuve incomunicado mucho tiempo, supe después que fueron casi 13 horas de mi detención, gracias a mi efectivo, eficiente amigo y abogado Carlos Ulloa. No sabía por qué estaba ahí y qué delito me estaban cocinando hasta que él me lo dijo. Estuve en una celda al lado de decena de personas por diversos delitos. No me toca a mí juzgarlos, pero me las ingenié para que no peligrara más mi físico. Ingerí alimentos y líquidos que me compartieron, pero no fueron suficientes. El frío y sucio suelo donde se duerme, muchas veces sin las mínimas cobijas es insalubre, máxime si tu cabeza está cerca de lo que no podía llamársele excusado.
Había que tener una razón más para vivir. Y la tuve, misma que me reservo para no involucrar a más personas en esta penuria. Las personas que estuvieron todo el tiempo conmigo, me basta y sobra por ahora. Quiero que los míos, cercanos y lejanos por ahora estén en paz y ajenos a este asunto. Pese a todas las circunstancias que vi, los Policías Ministeriales y el resto del personal en la Procuraduría me trataron “lo mejor” que pudieron, porque mi abogado estuvo al pendiente los dos más largos días de mi existencia. No me imagino los que tienen quién los defienda.
Salí la madrugada del sábado, porque eso me dijo el licenciado Ulloa. Me llevó a hogar, mismo que estuvo varado todo ese tiempo. Mis amigos periodistas, escritores, fotógrafos, cineastas, poetas e historiadores intentaron sin éxito cuidar de mis pertenencias, porque los encargados de la Mesa Directiva no los dejaron entrar, argumentando que yo era un delincuente y que no los conocían. Incluso, durante la inspección que logró mi abogado por parte de los peritos del Ministerio Público que fueron a levantar imagen y testimonio para que se concretara mi libertad, tampoco fueron bien recibidos. Los vecinos daban por hecho que yo no saldría.
Se preguntarán ¿por qué tanto odio? Sencillo, soy un tipo libre que solo se las ingenia para sobrevivir en las condiciones que sean y porque tengo razones para vivir. Soy la clase de tipo al que no le gusta que le condicionen cómo debe vivir y proceder. Mi vida es mía, de nadie más. Ni de los policías municipales de Toluca, ni de ninguna corporación. ¿Escucho música a todo volumen?, sí. Eso no es delito. ¿Puedo hacer lo que me plazca en mi hogar?, sí, por eso vivo solo. ¿Creen que tengo armas de alto poder en mi casa?, no. ¿Creen que tengo cuchillos para agredir a la gente creyéndome un ninja suburbano?, no. ¿Qué me niego rotundamente a dar dinero a la Mesa Directiva del Conjunto Allende para remodelaciones de la privada en la que los únicos beneficiados son los dirigentes?, sí me niego, porque no tengo ese dinero para esas cosas. No son prioridad.
Tuve la oportunidad de hablar con el alcalde de Toluca, Guillermo Legorreta Martínez, y le hice un exhorto para que esto se solucione pronto. Lo mismo le pido al procurador mexiquense Miguel Ángel Contreras Nieto. Que investigue y se castigue conforme a derecho este agravio. Sé que no es la primera vez que hay abuso de poder de parte la policía municipal de Toluca y que tampoco es la primera vez que priva de la libertad con lujo de violencia en la casa de algún ciudadano. Sabemos de los niveles de corrupción. Espero esto llegue a su fin muy pronto y lo vecinos de la Mesa Directiva me dejen en paz. Que ya no molesten tampoco a los demás vecinos que no los consideran autoridades vecinales, porque ni siquiera son eso, mucho menos son auxiliares del ayuntamiento.
¿Qué si tengo miedo de otra agresión?, sí. ¿Qué si temo por mi vida?, sí. Que si me pasa algo, por mínimo que sea, hasta un rasguño, los culpables son la policía municipal, en especial el que me entregó a la Procuraduría, cuyo nombre es Ventura Guzmán Reyes, lo sé por el documento que proporcionó la propia institución, y los miembros de la Mesa Directiva del Conjunto Allende. También quiero que me recuperen los que se llevaron. No quiero ponerlas en este texto por razones personales. Cualquier cosa que le pase a mis compañeros de esta travesía también serán culpables las mismas personas.
Tengo razones para vivir, y que se haga justicia es una de ellas. Hasta pronto.

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lunes, 22 de octubre de 2012

Concluyó una Quimera desequilibrada y continúa la Feria del Alfeñique

Félix Morriña

La noche del pasado domingo 21 de octubre concluyó la edición número 21 del Festival Internacional Quimera 2012, en la que para muchos fue un encuentro anual cultural desequilibrado por razones diversas, una de ellas, el simple hecho de que las autoridades político culturales municipales no le informaran a tiempo a su audiencia sobre la cancelación del cantautor argentino Miguel Mateos para la clausura, y su lugar lo ocupara, de relleno, la cantante cubana Albita, quien hizo su mejor esfuerzo para complacer a una nutrida asistencia a las Escalinatas del Calvario del también llamado Cerro de los Magueyes.
            Otra de las razones por las que muchos consideran que estuvo desequilibrado el cartel para una edición especial de un municipio con el mote de Pueblo Mágico, fue que el alcalde interino Jaime Efraín Hernández González dijera en la conferencia de prensa que el presupuesto a invertirse en este año sería igual al ejercido el año pasado, cuando todavía estaba al frente la alcaldesa, hoy senadora de la República, Ana Lilia Herrera Anzaldo, que mencionó la cantidad de ocho millones de pesos, tal y como ella lo comentó en entrevista a este interlocutor, mientras que el edil sustituto mencionó la cantidad de 14 millones de pesos. Craso error. ¿Dónde quedó la maleta?
            Si a eso agregamos que de buena fuente se sabe que la inversión en artistas este año fue de cuatro millones de pesos, cantidad congruente con el cartel que se ofreció y con los apoyos obtenidos del Festival Internacional Cervantino (FIC), que también concluyó el pasado domingo 21 de octubre en Guanajuato. Cabe mencionar que hubo apoyos de otras instancias gubernamentales y civiles que ayudaron a que todos los eventos tuvieran asistencia concurrida y con resultados que el alcalde en funciones le servirá para su próximo informe de labores y entrega recepción.
            Con esto quiero decir, que no hay cuentas claras con respecto al dinero invertido en este Festival Internacional Quimera; no hay una respuesta clara de parte del alcalde Jaime Efraín Hernández González sobre cómo está evaluando un encuentro gratuito con mucha gente transitando, que no necesariamente representa que haya estado conforme con la programación, que de paso está mencionar, estuvo limitado con respecto a lo que está ofreciendo la Feria del Alfeñique, la cual aún no termina y sigue teniendo mejores dividendos.
Usted, amable lector se preguntará: ¿Acaso están compitiendo? La respuesta va más allá de un simple sí o no, porque es de todos sabido que estos festivales, pese a ser institucionales y gratuitos, sirven para engrandecer la administración pública municipal del alcalde en turno y lo capitalizan directa y proporcionalmente. Claro que en su momento, tanto Ana Lilia Herrera Anzaldo, como la entonces alcalde de Toluca, María Elena Barrera Tapia, se disputaban lo que ahora ostentan (la senaduría) desde el interior del partido (PRI) y su estrecha relación con el entonces gobernador Enrique Peña Nieto. Ambas se llevaron y compartieron el premio para evitar mayores roces.
Recuerdo las molestias de Herrera Anzaldo cuando contrató Barrera Tapia parte del elenco que presentó Quimera el año pasado para su evento cultural que se celebró antes que en Metepec. Casi el mismo cartel y ambos muy caros para la artisteada programada. Claro que compiten, pero más allá de eso, deberían ser complementarios y esta vez, el Quimera quedó mucho a deber. Es obvio que a Ana Lilia Herrera Anzaldo le apostó mucho más a lo visible, a la remodelación de la imagen urbana de Metepec que de una programación excelsa en el Festival Internacional Quimera. Ahí están los resultados y la gente opina que la Feria del Alfeñique está siendo mejor.
Habrá otras que digan que el pasado domingo, mientras en Metepec estaba una compañía circense rusa en el Parque Juárez y Albita en las escalinatas del Calvario con una nutrida asistencia del respetable, en la Plaza Fray Andrés de Castro de Toluca la gente se desbordaba con Pato Machete, Sonido San Francisco y Vicente Gayo. Desde mi punto de vista, me hubiera gustado estar en los dos, pero no se puede uno dividir y eso encabrona, incluso en términos periodísticos. No hay muchos eventos en el Valle de Toluca como estos durante todo el año y luego los tenemos todos juntos de manera gratuita y sin poder apreciarlos.
No me quiero despedir sin antes mencionar que me gustó mucho el concierto de mis camaradas Paté de Fuá en las escalinatas del Calvario de Metepec, la noche del pasado viernes 19 de octubre, cuando ante más de cuatro mil personas interpretaron una selección especial de sus cuatro discos, Música moderna (2007), El tren de la alegría (2009), Yo estuve ahí (en vivo desde el Teatro Metropólitan, sacado en el 2011) y Boquita pintada, con lo cual Paté de Fuá ya tiene un lugar seguro en los anales de la música contemporánea mexicana, con temas como “Celoso y desubicado”, “El fantasma enamorado”, “Sin razón y despedida”, “Ojos brujos”, “Muñeca” y “¿A dónde vas?”, entre otros de igual importancia dentro de su repertorio.
Como muchos sabrán y recordarán, Paté de Fuá tiene la habilidad de fusionar “viejos ritmos”, aparentemente diferentes, pero con mucha fuerza sonora intrínseca, como el jazz, las tarantelas, el dixieland, las musette y el tango, lo que los convierte en un grupo diferente que cuida muy a detalle el contenido de las letras. Eso los ha hecho un sexteto insertado en el gusto de un exquisito sector social nacional. Poco a poco, Paté de Fuá ha ido incrementando el número de seguidores, gracias en buena parte, a la difusión de su música en estaciones de radio y en los medios impresos, pero sobre todo en las redes sociales y el de boca en boca por a su alta calidad sonora.
Ellos, los argentinos Yayo González (director, compositor, guitarrista y cantante) y Guillermo Perata (compositor, banjo y trompeta), que se hacen acompañar de los mexicanos Jorge Luri Molina (en el contrabajo), Alexis Ruiz (en el vifráfono), Víctor Madariaga (en el acordeón y bandoneón) y Rodrigo Barbosa (batería y chupetófono), se presentaron con mucho éxito al grado de provocar tumultos a la hora de firmar autógrafos a las decenas de personas que se quedaron a altas horas de la noche. Bien pro ellos.
Finalmente, coincido con el sentir de los que piensan que nuestro Quimera estuvo a medio gas y con mucha parafernalia en las redes sociales. Compramos humo y nos quedamos con ganas. Lo bueno es que todavía nos queda Feria del Alfeñique, La Feria Internacional del Libro y el Festival Internacional de Cine de Morelia, entre otras actividades de relevancia cultural. Por ahí coincidiremos en alguno de ellos. ¡Hasta la próxima!

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miércoles, 17 de octubre de 2012

El fado quimérico de Ana Moura seduce Metepec

Félix Morriña

Los poco más de mil personas que asistieron la noche del pasado domingo 14 de octubre a las escalinatas del Calvario de Metepec, presenciaron un recital inusual de fado a cargo de la lusitana Ana Moura (Santarém, Portugal, 1979), quien por espacio de hora y media ofreció parte del contenido de su producciones Guarda-me a vida na mäo (2003), Aconteceu (2005), Para Além da Saudade (edición especial con DVD del 2007), Ana Moura: Ao Vivo no Coliseu 2008 (edición especial con DVD) y Leva-me aos Fados (2009). 
Desafortunadamente, las autoridades eclesiásticas de la iglesia del Calvario, con todo y las mayordomías, faltaron a lo pactado con las autoridades municipales de Metepec, con recpecto a que no prenderían fuego a los juegos pirotécnicos durante el recital de Ana Moura, porque sus presentaciones requieren de cierto grado de estabilidad sonora, pero al clérigo no le importó e hizo lo contrario faltándole el respeto a la artista, que un día anterior, el sábado 13 de octubre, se había presentado con éxito en el majestuoso Teatro Juárez de Guanajuato, dentro de la cuadragésima edición del Festival Internacional Cervantino (FIC), siendo uno de los mejores recitales registrado en esta edición.
Sabemos de las exigencias de cumplir con los usos y costumbres eclesiásticas de parte del párroco, pero si ya habían dicho que prenderían lo cohetes el lunes 15 de octubre, día oficial de la Virgen de los Dolores, entonces, su actitud fue reprochada por gran parte de la concurrencia que no alcanzaba a entender el motivo por el cual la cantante se retiró por unos momentos del escenario, dejando a sus tres músicos (el bajista André Moreira, el guitarra clásico Pedro Soares y el ejecutante de la guitarra portuguesa, Angelo Freire) improvisar mientras se normalizaba la situación.
Al final, la bella morocha Ana Moura logró salir avante de estos avatares propios de su carrera y dejó satisfecho al respetable que se le entregó desde el principio. Sin duda, faltaron los temas más sentidos que la intérprete no pudo cantar, pero en su lugar utilizó temas que permiten al aire libre ser bien escuchados. Su histrionismo la elevó al nivel que le toca y sus músicos ayudaron a que esto se concretara. Al final, este interlocutor pudo interactuar con la joven cantante.
            “Entiendo que estos países tengan sus tradiciones y este tipo de cosas acontecen, pero para mi música es mejor que se creé un atmósfera de silencio. Los cohetes nos quitan la concentración. Gracias al caluroso y cariñoso público nos motivó. Cuando esto sucede uno queda satisfecha”, de esta manera inició la entrevista Ana Moura, no sin antes aclarar que “en los escenarios al aire libre se pierden muchos sentimientos del fado, pero siempre se pueden adaptar los temas, porque hay manera de hacerlo. Muchos piensan que el fado es sólo para espacios cerrados, pero no es así, también se pueden tocar, corriendo los mínimos riesgos”.
            Al preguntarle sobre el tema que hiciera famosa la cantante Lola Beltrán, que ella empleó durante el estruendoso sonido de los cohetes y demás parafernalia clerical, Ana Mora dijo conocer desde pequeña el tema “Cucurru cucú Paloma”, “porque mis jóvenes padres, que también cantan a dúo, pero sin ser profesionales, la interpretaban en las reuniones familiares o de amigos los fines de semana. Tuve que improvisar con esta canción porque el ruido de artificios (juegos artificiales) no me dejaban cantar, no podía seguir con facilidad, pero el público ayudó mucho porque les representa parte de su vida. En mi país, también es considerado un tema importante, un tema muy fuerte”.
            Al recordarle si el fado en Portugal goza de cabal salud y si está en el gusto de la gente, más allá de Teresa Salgueiro, antes y después de Madredeus y Amalia García, la cantante lusitana explicó que “muchos jóvenes están muy interesados en el fado, al grado de que están impulsando un nuevo aire para este género musical. Le están dando un arropaje diferente al fado tradicional, pero también respetando lo ya hecho. Lo más importante es que en Portugal las autoridades culturales y la sociedad en general están recuperando las tradiciones, el arte en general, la gastronomía, los usos y costumbres del país, al grado de posicionarlo en el mundo. Lo más que se vende ahora es el fado, lo cual me pone muy contenta”.
            En cuanto a la personalidad de Mick Jagger y Keith Richards, integrante de The Rolling Stones, con quienes Ana Moura ha colaborado sobre el escenario, cantando “No Expectations”, cuando van a Portugal, dijo que son personas muy sencillas, lo que los convierte en grandes artistas de mucho respeto. La música de los Stones, principalmente la parte blusera, se acerca mucho al fado, según la intérprete lusitana, al grado de persuadir el oído de Ana Moura para inspirarse.
            “Fue una experiencia única para mí, porque además de ser invitada cuando van a mi país, me llevaron a Estados Unidos para tocar con ellos. Eso se los agradezco infinitamente. Hemos grabado algunas tomas y hemos ensayado lo suficiente para decir que es algo único. Quiero decir que esta mezcla de músicas, del blues y del fado, enriquecen mucho a los géneros musicales y a las personas, pero sobre todo a las distintas culturas”, agregó la cantante, mientras toleraba los bruscos cambios de temperatura de Metepec en esta época del año.
            Además de colaborar con The Rolling Stones, Ana Moura tuvo la oportunidad de trabajar al lado del genio de Minneapolis, Prince, con quien tocó en la Unión Americana, específicamente en la ciudad mencionada, cuna del creador de una de las más peculiares guitarras eléctricas con un sonido muy genuino. “Con Prince toqué música mía con guitarra eléctrica, como también en un jam session. También quiero decir que ha estado Prince en Portugal, hemos hecho buena amistad y estamos muy unidos ahora”.
            Cuando se le cuestionó sobre la crisis económica europea y si ésta ha hecho mella en la cultura portuguesa, la intérprete de “Fado das águas”, “Fado vestido de fado”, “Rumo Ao Sul”, “Fado da procura”, “Por um dia”, “Leva-me aos fados”, “Guitarra”, “De qd em vez” y “Loucura”, entre otros temas que fueron tocados la noche del pasado domingo 14 de octubre en las escalinatas de El Calvario de Metepec, dentro del XXI Festival Internacional Quimera, mencionó que sin duda les ha afectado la crisis no sólo en la economía, sino en todos los sectores del país, pero tiene la esperanza que eso motive a crecer y que todo mejorará muy pronto.
            Antes de concluir con la entrevista, Ana Moura adelantó que está terminando los detalles de su nueva producción, que saldrá al mercado discográfico el mes próximo. Llevará por nombre Des-fado, el cual está un tanto alejado de lo grabado por ella hasta ahora, porque hay piano, violines, batería vintage, guitarra portuguesa, guitarras eléctricas y voces sentidas en inglés y portugués que hablan de amor y desamor. “Espérenlo, porque será toda una sorpresa. Les dejo mi corazón y un beso de gratitud”, espetó con voz baja antes de retirarse de los camerinos de Metepec.

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domingo, 14 de octubre de 2012

Paté de Fuá y Miguel Mateos, la argentinidad en Quimera


Félix Morriña

La primera vez que se presentó en el Festival Internacional Quimera de Metepec, el grupo argentino, asentado en territorio mexicano con integrantes de esta nacionalidad, Paté de Fuá, fue dentro de la pasada administración municipal del alcalde petista Óscar González Yáñez (OGY), hoy “flamante diputado local”, donde por cierto colaboraba el promotor cultural Esteban Farfán en la Dirección de Educación y Cultura, que dirigía el ortodoxo hombre de izquierda, Mariano Villegas.
En esta ocasión, dentro de la administración que heredara la hoy senadora priísta Ana Lilia Herrera Anzaldo, al interino Jaime Efraín Hernández González, no hay la menor duda que Esteban Farfán logró optimizar los recursos para que de nueva cuenta estuviera en la programación, uno de los grupos más propositivos de la nación sudamericana, pero con el bonus extra de que traen disco nuevo bajo el brazo, titulado Boquita pintada (2011), el cual por cierto le ha ido muy bien en las presentaciones en vivo y en ventas.
Como muchos sabrán y recordarán, Paté de Fuá tiene la habilidad de fusionar “viejos ritmos”, aparentemente diferentes, pero con mucha fuerza sonora intrínseca, como el jazz, las tarantelas, el dixieland, las musette y el tango, lo que los convierte en un grupo diferente que cuida muy a detalle el contenido de las letras. Eso los ha hecho un sexteto insertado en el gusto de un exquisito sector social nacional. Poco a poco, Paté de Fuá ha ido incrementando el número de seguidores, gracias en buena parte, a la difusión de su música en estaciones de radio y en los medios impresos, pero sobre todo en las redes sociales y el de boca en boca por a su alta calidad sonora.
Con tan sólo cuatro discos, Música moderna (2007), El tren de la alegría (2009), Yo estuve ahí (en vivo desde el Teatro Metropólitan, sacado en el 2011) y Boquita pintada, Paté de Fuá ya tiene un lugar seguro en los anales de la música contemporánea mexicana, con temas como “Celoso y desubicado”, “El fantasma enamorado”, “Sin razón y despedida”, “Ojos brujos”, “Muñeca” y “¿A dónde vas?”, entre otros de igual importancia dentro de su repertorio.
Ellos, los argentinos Yayo González (director, compositor, guitarrista y cantante) y Guillermo Perata (compositor, banjo y trompeta), que se hacen acompañar de los mexicanos Jorge Luri Molina (en el contrabajo), Alexis Ruiz (en el vifráfono), Víctor Madariaga (en el acordeón y bandoneón) y Rodrigo Barbosa (batería y chupetófono), se presentarán el próximo viernes 19 de octubre en el Parque Juárez de la cabecera municipal del recién nombrado Pueblo Mágico de Metepec a las 21:30 horas. Por si usted está cansado del laburo y no desea ir hasta el reciento ferial para presenciar el Quimera Rock ese mismo día, esta es una buena opción musical de calidad.
En cuanto al veterano cantante rockero argentino, hincha de River Plate (algún error debía tener, porque no todos son tan buenos, como uno que le va al Boca Juniors), Miguel Mateos, él será el encargado de cerrar la vigésima primera edición de este festival tan importante en la entidad mexiquense, por lo que tenemos entendido tratará de hacer un set list acorde a los más de 30 años que tiene de trayectoria artística, en la que ha habido de todo.
Muchos lo recordarán como un icono del rock de finales de los años 80, cuando el movimiento mercantil Rock en tu idioma estaba en pleno apogeo y él lideraba junto a Soda Stereo, Radio Futura, Caifanes, Kenny y Los Eléctricos, Neón, Maldita Vecindad y Los Hijos del Quinto Patio, entre muchos otros, esa época en la que el idioma de Cervantes volvió a colocarse en el gusto de las masas a través del rock y sus derivados. En esos años, Migue Mateos ofrecía conciertos espectaculares, con toda la parafernalia que existía y que compraban-rentaban las transnacionales, pero tenía un registro vocal en vivo que no terminaba de convencer. Al paso del tiempo, Mateos se dio cuenta que debía mejorar las actuaciones en vivo y así lo hizo.
Luego de ese auge, Miguel Mateos se fue a vivir a Estados Unidos, porque la Argentina era un país inseguro sumergido en problemas socioeconómicos y además tuvo problemas con algunas autoridades culturales que le amenazaron su integridad. Pese a ser considerado por muchos como un músico comercialmente popero, Mateos tuvo sus momentos de lucidez contracultural y reprobó-reprochó lo que consideraban sus homólogos una arbitrariedad contra la libertad de expresión.
También ha tenido momentos de bajeza, como diríamos algunos, porque después se involucró con grupos mexicanos y latinos de una manera que puede uno olvidar u omitir, como Reik, Thalía y Franco de Vita, que nada tienen que ver con movilizaciones sociales culturales, ni en este país, ni en ningún otro lado. Sin embargo, en esta primera vez en el Festival Internacional Quimera 2012, en la que viene a tocar sus éxitos de antaño, que usted querido lector sin duda conoce, se podrá escuchar a un ser maduro, consciente de su tiempo y que no hará boludeces, para que sea recordado como un ente representativo de la argentinidad. ¡Por allá nos vemos!

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martes, 9 de octubre de 2012

Ana Moura y Oumou Sangare, lo mejor del Quimera y de la Feria del Alfeñique


Félix Morriña

Dentro de la programación del vigésimo primer Festival Internacional Quimera de Metepec hay un recital que discretamente se destaca entre los demás por su valía y trascendencia artística. Se trata de la joven cantante lusitana Ana Moura, quien ha trascendido internacionalmente dentro del fado, el género musical portugués por excelencia, al grado de que cada vez que los legendarios rockeros de The Rolling Stones van a la península ibérica la invitan a participar en los conciertos masivos. Ella con toda serenidad canta al lado de sus Satánicas Majestades el tema “No Expectations”, incluido en su disco Beggars Banquet de 1968.
            Ana Moura (Santarém, Portugal, 1979) dijo en una ocasión que esta canción encaja perfectamente con el sentir del fado y que la letra muestra ese sentimiento de nostalgia extrema que tiene la saudade (tristeza) de los portugueses que despiden a los suyos con una estoicidad que muy pocos poseen en el mundo. Con esa descripción, nadie tienen duda que la rola que compusieran en mancuerna el cantante Mick Jagger y el guitarrista Keith Richards, con la guitarra blusera de Brian Jones tiene influencias del fado de manera indirecta.
            Usted amable lector puede ver el video en You Tube, en la que verá a una Ana Moura relajada cantar los sentidos versos de esta canción que en español indica: “Llévame a la estación y méteme en un tren/ no tengo expectativas de pasar por aquí otra vez/ Una vez fui un hombre rico y ahora soy tan pobre/ pero jamás en mi dulce y corta vida/ sentí antes esto./ Tu corazón es como un diamante, echa tus perlas a los cerdos/ y mientras yo miraba como te ibas/ tu empaquetabas la paz de mi espíritu./ Nuestro amor fue como el agua que salpica una piedra/ nuestro amor es como nuestra música, está aquí/ y después se va/ Así que llévame al aeropuerto y méteme en un avión”.
            Pero más allá del bonus que le diera esta colaboración con los Stones, Ana Moura tiene en su haber canciones que son una verdadera delicia sonora, una caricia melódica al oído, incluidas en tan sólo cinco discos, con todo y ediciones especiales, como Guarda-me a vida na mäo (2003), Aconteceu (2005), Para Além da Saudade (edición especial con DVD del 2007), Ana Moura: Ao Vivo no Coliseu 2008 (edición especial con DVD) y Leva-me aos Fados (2009).
Ana Moura despierta ese sentimiento nostálgico de fin de año, justo en el mes de las bellas lunas de octubre, el de los festivales culturales de relevancia en este país, como el Festival Internacional Cervantino (FIC) y el Festival Internacional Quimera de Metepec, donde la intérprete de “Ouvi dizer que me esqueceste”, “Mapa do Coracäo”, “Näo é um fado normal”, “Águas do sul”, “Ao poeta perguntei”, “Aguarda-te ao chegar” y por supuesto el homenaje que brinda a la reina del fado, Amalia Rodríguez, ofrecerá, me atrevo a aseverar, dos recitales memorables. En Guanajuato dentro del FIC se presentará en el majestuoso Teatro Juárez, el sábado 13 de octubre a las 20 horas, y el domingo 14 en las escalinatas del Calvario de Metepec a las 21 horas.
Para que se den una idea del sentimiento que pone Ana Moura a sus interpretaciones, les recomiendo el video de la canción “Ouvi dizer que me esqueceste”, de la cual transcribo unos versos en portugués: “Guitarra triste, ouvi dezer que me esqueceste/ no teu gemido täo magoado/ Guitarra triste, perdi a vez e tu perdeste/ o céu oculto aonde anoltece e nasce o fado./ O meu peito se apequena como se a alma atormentada/ entre as cordas vibrando se quisesse esconder/ Fecho os olhos e triste sigo sigo a voz desesperada/ que como eu esta gritando a dor de vier…”. Este recital no se lo deben perder por ningún motivo.
Por su parte, la veterana cantante maliense Oumou Sangare (Bamako, Mali, 1968), estará actuando el miércoles 10 de octubre en la Alhóndiga  de Granaditas de Guanajuato, dentro del FIC a las 20 horas y el domingo a las 19 horas en la inauguración oficial de la Feria del Alfeñique Toluca Bicentenario en el Teatro Morelos, cuyos boletos gratuitos los interesados deberán pasar a recoger a la Subdirección de Educación y Cultura del ayuntamiento de Toluca a la brevedad en horas y días hábiles.
Cabe destacar que Oumou Sangare es reconocida en el mundo por ser una de las más grandes representantes de la música africana (del género wassoulou), como también es valorada y reconocida como una defensora internacional de los derechos humanos de la mujer. Ella es una estrella del firmamento sonoro africano desde los 21 años y desde su primer disco de tan sólo seis canciones Moussoulou (que significa Mujer y sacado al mercado discográfico en 1990) ha marcado los lineamientos a seguir por las mujeres ultrajadas, vejadas y ultimadas en todo el orbe.
Como sabrán, Sangare utiliza instrumentos sonoros tradicionales africanos, acompañados de coros marcadamente melódicos, y sentidos, por la temática social abordada, y con una voz imperial, que nos informa que su mensaje viene de tiempos ancestrales, el cual debe ser transmitido a todos para hacer respetar a la mujer y con ello volver a la felicidad eterna de la pacha mama, de la madre Tierra. Este loable labor es todo un reto en un mundo masculino y machista en constante contradicción y en la aún búsqueda de las igualdades entre hombres y mujeres.
Más allá de los prejuicios propios de África del siglo XXI y también de México, Oumou Sangare quedó marcada por la poligamia de su padre y lo hace notar en su música. Ella sufrió en carne propia la huida de su progenitor con otra mujer cuando apenas tenía dos años, dejando a su madre embarazada y en condiciones de vida infrahumanas. Todo ese sentir lo transformó en una bella y única música que usted amable lector no debe dejar pasar por ningún motivo en esta oportunidad en Toluca.
La también llamada Ave Canora actuará en el foro del Plaza Condesa, el jueves 18 de octubre. Es la segunda vez que viene a México, la anterior fue hace ocho largos años. Si desea saber más de la también Embajadora de Buena Voluntad de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), le recomiendo ampliamente escuchar los cinco discos de la Sangare: Ko Sira (1993), Worotan (1996), Oumou (2003) y Seya (2009), además del antes mencionado Moussolou (1990). ¡Hasta la próxima!

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